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Subaru Outback: El motor diésel era lo único que le faltaba
09/11/2014
Aunque el concepto motores bóxer más tracción total simétrica es sinónimo de Subaru, la firma nipona agrega hoy nuevos elementos a la ecuación, estrenando en Chile su primer motor diésel unido a una transmisión CVT Lineartronic. ¿El resultado? Una inesperada y agradable sorpresa.

Subaru es una marca especial, no sólo porque alrededor del mundo cuenta con un círculo de fanáticos a prueba de fuego, sino también porque constantemente se recuerda a sí misma que no tiene que hacer lo mismo que los demás para ser exitosa.

Reconocida mundialmente por haber hecho del motor bóxer su característica principal y casi una marca registrada, ahora estrena su primer motor bóxer diesel, montado en el reestilizado Outback 2014.

Si bien los cambios estéticos son mínimos, y se limitan a la incorporación de una toma de aire en el capó, barras horizontales en el techo, e inserciones negras y protectores en parachoques y pasos de rueda, es suficiente para que se pueda diferenciar de su antecesor, aunque siempre manteniéndose a medio camino entre un crossover y un station wagon.

Con 4.790 mm de largo, el Outback puede parecer relativamente pequeño, pero basta con abrir las puertas para ver un espacioso habitáculo, con espacio suficiente para tres ocupantes en las plazas traseras, y un buen espacio de 526 litros en el maletero, ampliables a 1.726 con los asientos traseros abatidos. Eso sí, hay que esforzarse un poco al cargarlo, ya que el umbral está alto.

MT LA TERCERA TEST DRIVE SUBARU LEGACY OUTBACK DIESEL

El restyling del Outback también llegó a los materiales, que mejoran su calidad general para entregar una sensación más premium, dada por la combinación de distintos tipos de cueros y plásticos suaves, con terminaciones cromadas, sin olvidar la incorporación de nuevos gadgets, como una pantalla táctil donde se pueden controlar elementos como la cámara de retroceso, el navegador, el sistema de audio con bluetooth, e incluso ver películas en DVD.

Y entonces ¿cómo se podía mejorar un look tradicional y un interior sobrio pero cómodo? Fácil. Se cambió el motor, y no por cualquiera, ya que estrena un inédito bóxer diésel de cilindros horizontales.
Desarrollado por Subaru para satisfacer la demanda de sus mercados internacionales, este bloque de dos litros marca una verdadera revolución para la marca, algo que se puede entender al momento de iniciar la conducción.
Insonorizado al extremo, ya sea en uso urbano o autopista, por momentos se olvida de que se está al volante de un motor diésel cuyo característico sonido sólo se aprecia cuando se eleva el régimen de marcha.

A pesar de que 150 caballos de fuerza pueden no parecer suficientes para un motor de dos litros, los ingenieros de la marca compensaron con la incorporación de un turbo de geometría variable, que ayuda a generar buenísimos 350 Nm de par máximo, disponibles entre 1.600 y 2.400 revoluciones, lo que da como resultado una rápida respuesta cuando se toca el acelerador, y con un muy bajo turbolag.

Aunque está unido a una no muy popular transmisión CVT Lineartronic, los cambios son suaves y no se sobre revoluciona el motor en el modo automático, mientras que cuando se opta por la conducción manual con las levas en el volante, se puede acceder a siete marchas y a una sorprendente y ágil respuesta.

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Como buen diesel que es, resulta muy eficiente, especialmente si se compara con los otros Outback: en ciclo mixto nos dio 14,5 kilómetros por litro, mientras que en carretera casi llega a 20.

Otro punto a favor de este motor es que, por su tamaño compacto y bajo peso, no afecta en la dinámica conductiva, haciendo que el Outback mantenga la esencia deportiva tan conocida de los modelos de Subaru, consolidada con una dirección muy veloz y con mucho tacto.

Lo que no hay que olvidar es que se trata de un crossover con un buen despeje del suelo, y esto se nota especialmente en virajes bruscos, cuando la suspensión tiende a ceder un poco, generando cierto rolido de carrocería que no permite ir realmente fuerte.

Así, más tecnológico y mejor equipado que antes, y sobre todo con una economía de combustible mucho mayor, este modelo tiene todo para ser el favorito en el segmento.

 

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