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Mototest: Las tres ruedas llegaron ya
Por Alexis Cares R. 16/01/2015
Una experiencia urbana que impacta es posible vivir en este scooter premium. Su uso está marcado por la alta estabilidad, una eficaz frenada y los aditivos de confortabilidad que se desprenden de sus generosos apartados, como equipamiento.

Una señora que va de copiloto en una camioneta de grandes dimensiones sigue mirando la moto. Como la altura del asiento de la nueva Piaggio MP3 es de 790 mm, ella mira hacia abajo. Lo extraño no tiene que ver, hasta ese momento, con las tres ruedas del scooter italiano -porque no ve las dos delanteras-, sino con la situación: las dos piernas están en las zonas de descanso y ninguna toca el suelo.

“¿Y cómo no se va para el lado?”, debe interrogarse la mujer.

La Piaggio MP3 es un hit social. Y, una vez superadas las aprensiones sobre su estabilidad y forma de doblar, es también una deliciosa experiencia de conducción. En la previa nos advierten que es lo mismo que cualquier scooter grande. Su vanguardista y nada convencional arquitectura abre interrogantes, aprensiones naturales que luego van a dar al archivo cuando pasan las primeras cuadras. Su estabilidad es sorprendente y va insuflando confianza en quienes la manejan.

El primer día, que es casi una cita a ciegas, pensábamos reservarlo para romper el hielo, pero todo fue más rápido: la MP3 italiana, de 242 kilos de peso (registro significativo toda vez que los scooters de 300 cc no pasan de los 200 kilos), nos regala una generosa posibilidad de “acostarla”. A ver, nadie está diciendo que vamos a emular a los astros del MotoGP, pero sí superaremos lo que podremos conseguir en similares maniobras en motos de ciudad.

La llegada al semáforo permite conectar el mecanismo que da estabilidad a sus tres ruedas para no tener que apoyar un pie sobre el asfalto. Más allá de la jugarreta medio exhibicionista, hay una razón práctica: uno descansa y harto, ya que podemos soltar los manillares.

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Si estamos en pendiente, hay un práctico freno de mano que se acciona como palanca en la columna central, ubicada entre nuestras rodillas, y que complementa el sistema que la deja suspendida.

La moto es automática y tiene tres frenos: los dos habituales en los manillares y uno de piso para accionarlo con nuestro pie derecho. Su presencia es más de apoyo, muy suave, ya que su frenada principal, y que es soberbia, se da con las manillas habituales. La presencia del ABS redondea un trabajo notable en materia de detención y seguridad.

Simulé en calles tranquilas frenadas bruscas y de emergencia. El resultado es para el aplauso y la moto no pierde en absoluto su estabilidad ni evidencia deslizamientos.

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El parabrisas ayuda mucho en la conducción por autopista y a velocidades altas. Creo que el mejor momento de la Piaggio ocurre a 110 km/hora. Podemos ir a 120 km/hora, pero como tope. Si emprendemos un rebase, mejor tener un rango desde los 90.

Los asientos, de conductor y pasajero, gozan de un respaldo que brinda alta confortabilidad durante el viaje. El cuero que reviste esta zona es de calidad. En la cavidad de equipaje hay mucho espacio y podremos dejar dos cascos. Las luces intermitentes de emergencia suman lo suyo, aunque la tecla para hacer el cambio de luces altas me parece mejorable por su posición.

El motor es empleado por la matriz del grupo italiano en la Vespa 300 y en la Aprilia SR Max 300. Como se trata de motos más livianas, el consumo es notable. En la Piaggio MP3 no puede ser el mismo, pero los 25 km/litro como promedio siguen siendo una cifra muy atractiva.

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