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Mototest: En la vida hay provocaciones que nunca debemos desatender
Por Alexis Cares R. 01/02/2015
Es fuerte la estética de la nueva deportiva adolescente de Hyosung, la GT 250 Ri, que probamos en ciudad, autopista urbana y circuito de pista. Lo mejor ocurre al consumar su manejo, marcado por un sello fresco, ágil pero dócil, sonido identificador y una respuesta noble en un amplio rango de revoluciones.

Hay buenas noticias para quienes viven en el mundo del scooter y la moto de ciudad. La marca coreana Hyosung nos propone esta GT 250 Ri, la que se presenta como un producto de interesante valor por la combinación acertada de los principales pilares que la sustentan: estética potente, bella y agresiva; atractivo precio y una sencillez de uso que, de verdad, se hace patente a los cinco minutos de manejo.

Es común que este tipo de motocicletas carguen a menudo con el rótulo de “moto escuela”, pero yo iría un poco más allá y sostendría que viene a ser una enseñanza media, en el tránsito hacia cilindradas mayores, especializándose en mención deportiva. Tampoco hay que exagerar.

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Quienes se hayan sentado a manejar una moto derechamente feroz y algo más “brutita” entenderán que esta Hyosung es un correcto saludo a lo racing, pero uno lleno de energía y de palmoteadas de macho.

Los primeros momentos de contacto dejan oír la música de su bicilíndrico. Y en el puesto de conducción algo echado hacia adelante y marcado por la presencia protagónica de un ancho estanque, es posible detectar un pequeño halo de vibraciones que denota su naturaleza. Ese crecidito depósito nos deja algo distantes de los manillares, el cual lo notará sólo gente de tamaño medio hacia abajo.

Pero lo que la GT 250 Ri transmite a la papila gustativa es algo inequívoco y que se conoce como exquisito sabor de marcha. Los estribos regulables también me parecen todo un aporte en la posición definitiva de conducción. Esta “impostora” deliciosa ayuda a que la marca la proponga como “deportiva pura”.

Datos en su credencial hay: su estética y el “efecto social” que tanto me gusta atender en estas experiencias de uso, y que tiene que ver con los comentarios que genera. Lo más marcado es que penaban que se trataba de una moto mayor.

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¿Cansa? En demasía no. Además de la postura de manejo, hay que tener en cuenta que sus 171 kilos no hablan de una moto pesada, y la altura desde el asiento (780 mm) la estandariza para un amplio público.

Cuando la retiré de la tienda en Vitacura opté por pulsearla en la ciudad, en un tramo entrecortado por los semáforos y la fuerte presencia vehicular. Luego, la autopista urbana y la carretera. Luego volví al centro santiaguino, muy convencido de la sencillez de su manejo, de lo bien que responde a bajas revoluciones y de lo agradable que es su transmisión de cinco cambios.

Al día siguiente, full jornada en ella. Desde el corazón capitalino hasta Las Vizcachas, donde me esperaban para la sesión de fotos y donde me quedé una par de horas trazando curvas enlazadas y conociendo mejor los ademanes de su respuesta a diferentes velocidades y exigencias desde el puño. Hablé de su habilosa reacción con la aguja del tacómetro por la zona baja, pues en la alta es igualmente solícita y en la recta de Las Vizcachas estiramos sin pausa hasta entrado el corte. Y es en ese límite donde a más de uno le costará creer que se trata de una 250.

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¿Acostarla? El fotógrafo quería que pasara por curvas a lo Valentino Rossi; claramente no, pero la inclinación que logré me transmitió siempre mucha confianza y estabilidad.

¿Razones? El chasis de doble viga de acero logra su propósito madre, que no es otro que imponer una rigidez de trazo eficaz, donde todas las fuerzas que asoman mientras aceleramos y cambiamos la trayectoria sean absorbidas por esa rigidez, y las ruedas giren en el mismo eje. Señores de Hyosung, excelente.

Así las cosas, su uso cotidiano la hará ganar adeptos. Y el consumo, de 21 km/l, corona tales propósitos. Incluso, los 17 litros que acoge el estanque me hablan de una autonomía cercana a los 360 km, lo que me hace pensar en alguna escapada algo más que urbana.

En la hoja de pendientes, creo que el radio de giro no es bueno y me hubiese gustado una pizca más de explosión en los rebases por encima de los 120 km/h. No es mucho pedirle a esta Hyosung.

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