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Test: Land Rover Discovery Sport
Por Por Carolina Rojas Arenas. 21/03/2015
Excelente equipamiento, buenas capacidades y diseño distintivo para el sucesor del Freelander.

Portador de una de las tradiciones off-road más importantes a nivel global, Land Rover es una firma que se caracteriza por hacer modelos resistentes y capaces en todos los segmentos. Pero cargar con este ADN no debe ser fácil, mucho menos para el nuevo Discovery Sport, que además tiene la misión de ser un digno reemplazante del Freelander.

Para ello cuenta con lo mejor del conocimiento de la marca que, además de incorporar diversos avances tecnológicos, rebajó en 22 kilos el peso respecto del antiguo Freelander mediante el uso intensivo de aluminio y magnesio en algunas piezas.

Con un amplio espacio interior hasta para cinco adultos y dos niños gracias a sus 4.590 mm de largo y 2.741 mm entre ejes, este modelo tiene un look urbano y contemporáneo, donde destacan líneas suaves y redondeadas, una superficie acristalada reducida, que lo hace lucir más deportivo, y el distintivo logo Discovery en el frontal y la zaga. En Land Rover aseguran que este es su modelo con mejor aerodinámica en la historia de la marca, siempre manteniendo un buen desempeño fuera de pista.

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Eso sí, hay que dejar claro que el off-road no es el principal objetivo de este vehículo, aun cuando cuenta con buenos 212 mm de despeje al suelo, 600 mm de capacidad de vadeo y ángulos de entrada y salida de 24,3º y 24,9º, respectivamente.

Con eso y una serie de asistentes de manejo, como el control de descenso, tracción 4WD inteligente y el programa Terrain Response, las rutas complicadas muestran su lado más amable, incluso ante los conductores que no son tan diestros.

Mientras que el control de descenso nos ayudó a sortear las pendientes más inclinadas y difíciles de manera casi automática, ya que sólo dirigimos el volante y seleccionamos la velocidad con los botones del control crucero; la tracción total inteligente, que se encarga de distribuir el par de la forma más óptima, nos ayudó en los momentos en que necesitamos más tracción para las ruedas traseras, por ejemplo al escalar una pendiente y al salir de zurcos pronunciados.

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Una de las grandes novedades de este modelo es la incorporación del Terrain Response, un sistema que permite cambiar los parámetros de dirección, suspensión y comportamiento del motor de acuerdo al tipo de terreno específico, ya sea nieve, arena, barro o carretera, permitiendo hacer mucho más fácil la conducción para los inexpertos.

Todas las versiones bencineras del Discovery Sport cuentan con un motor de 2.0 litros, con 240 caballos de fuerza y unos buenos 340 Nm de par máximo, el cual puede ser bastante divertido si se juega lo suficiente con la transmisión automática de nueve velocidades con levas al volante.

Como buen modelo premium, el Land Rover Discovery Sport cuenta con un alto grado de tecnología al servicio del conductor y de infoentretenimiento.

Además de los rigurosos siete airbags, frenos ABS con EBD , control de tracción y asistente de partida en pendiente, nuestra versión de prueba (HSE Luxury US$ 72.900) incorpora un sistema de sonido Branded ice de 250 watts, con 11 parlantes, asientos eléctricos y calefaccionados delanteros y traseros, climatizador, neblineros, pantalla táctil con GPS y conectividad total para gadgets, asistente de estacionamiento en perpendicular, sensores de proximidad delanteros y traseros, cámara de retroceso, maletero eléctrico, sensor de lluvia y luces, y llantas de aleación de 19”, entre los elementos más destacables.

A favor: programa 4WD inteligente y fácil de usar, amplio interior y alta tecnología.

En contra: tercera fila de asientos bastante angosta y banqueta trasera muy rígida.

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