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Test: Porsche Cayenne S E-Hybrid
Por Mauricio Monroy S. 27/04/2015
Versión plug-in permite tener un vehículo amigable con el medio ambiente pero con la fuerza, elegancia y dinamismo de un Porsche

Despertar. Levantarse. Desayunar. Desenchufar el auto. Ir al trabajo. Regresar a la casa. Enchufar el auto. Dormir.

A grades rasgos y con la incorporación de la convivencia familiar y social, esa podría ser la rutina de una persona que apuesta por una de las grandes novedades de este año en Porsche, el Cayenne S E-Hybrid.

El deportivo familiar de la casa alemana hace debutar en el segmento premium de los SUV en nuestro país la tecnología híbrida plug-in, presente ya en el Panamera y el 918 Spyder. Es la gran diferencia con el Cayenne tradicional, pues mantiene tiene todo lo demás en cuanto a elegancia, diseño y deportividad. Incluso mantiene el mismo precio de un Cayenne S, US$115.900, valor que incluye el cargador especial de la marca que se instala en la casa.

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A nivel estético tiene los elementos de la nueva generación de Cayenne, distinguiéndose esta versión por los emblemas que caracterizan a los modelos más amigables con el medio ambiente, como la palabra Hybrid en la carrocería y los calipers de un color Acid Green. La misma tonalidad tienen las agujas del tablero.

En el interior, la única variación pasa por el menor espacio para equipaje. Debido a que las baterías van ubicadas bajo el piso, en el lugar donde iba la rueda de repuesto, ahora ese quinto neumático debe ir en el maletero. Pero la comodidad de los ocupantes y el confort interior no se ven restringidos.

A nivel mecánico responde a un nuevo concepto, ya que se mueve gracias al trabajo de dos motores. El bloque a gasolina es un 3.0 V6 supercargado (el mismo del Panamera) que desarrolla 333 caballos de fuerza con un torque de 440 Nm. Dicho motor trabaja con uno eléctrico que otorga otros 95 Cv y en conjunto son capaces enviar 416 Cv a las ruedas, lo que significa sólo 4 caballos menos que un Cayenne S.

TRABAJO SILENCIOSO

Para ver si la herencia de Porsche no se ha visto agredida, nos vamos a recorrer unos cientos de kilómetros con el nuevo Cayenne S E-Hybrid. Lo primero que se debe tener claro es que, por seguridad, el motor no enciende si está conectado a la toma corriente.

Para circular con este nuevo SUV existen tres modos de manejo: “E-Power”, donde el vehículo se mueve sólo con las baterías que le dan fuerza al motor eléctrico sin emitir partículas de CO2; “Hybrid”, donde el vehículo elige el tipo de propulsor más adecuado según sea la necesidad y por último el modo “E-Charge”, donde se mueve gracias al motor a combustión, al mismo tiempo que las baterías se recargan mediante frenos regenerativos y gestión térmica.

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Los diferentes modos de manejo se pueden modificar mediante un botón, pero cada que vez se enciende el motor, el sistema por defecto (siempre que haya corriente en las baterías) entrega el modo para manejo eléctrico.

Esta forma resulta ideal para desenvolverse en la ciudad. Potencia suficiente, suavidad en los movimientos y como testigo del desplazamiento sólo el ruido que hacen los neumáticos en el piso. Y si el trayecto diario que se hace para ir al trabajo no supera los 36 kilómetros (máxima autonomía según fábrica), podría no consumir una gota de bencina.

Ahora, si se combina con el modo híbrido, el rendimiento puede llegar a los 30 km/l. Toda esta información y los flujos de energía se pueden ir viendo en la pantalla central, lo que sirve también para saber cuánta carga y autonomía nos queda.

De todas maneras, si en algún minuto se requiere del motor a combustión, basta presionar a fondo el acelerador y traspasar una resistencia que tiene el pedal. Así, se obtiene el máximo de potencia en forma inmediata, independiente del modo en que se encuentre el auto.

En el modo “E-Charge” el manejo no difiere del Cayenne S, tampoco sufre el sistema de frenos por el mayor peso de esta versión híbrida. Es un Porsche con todas sus letras, capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos con una velocidad punta de 243 km/h, pero con la diferencia de que al llegar a casa y tras compartir con la familia, el auto se enchufa a la corriente y así al otro día el puede moverse sin contaminar.

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