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Las verdaderas razones para comprarse un auto híbrido
Por Por Marcelo Palomino M. 29/05/2015
El Q50 Hybrid de Infiniti apunta a la deportividad más que a la eficiencia, aunque el resultado satisface en ambos apartados.

Desde que se estrenara esta tecnología hace casi 20 años, la palabra “híbrido” nos ha llevado siempre a un mundo enfocado en la eficiencia. Y no cabía pensar de otra manera. Un motor de combustión asistido por otro eléctrico funcionaba perfecto en un segmento que pedía menos consumo aun a costa de sacrificar dinamismo.

Con el tiempo, esta tecnología ha evolucionado a algo mucho más sofisticado que el solo hecho de reemplazar litros de combustible por kilowatts. Porsche fue una de las primeras marcas en enfocar la tecnología híbrida hacia el dinamismo, aportando el empuje de un bloque eléctrico a la potencia de un buen motor a combustión. Y la firma premium japonesa Infiniti le ha seguido en este camino, consiguiendo un dinamismo excepcional en todo el régimen de propulsión gracias a la combinación de gasolina y electricidad.

 

2014 Infiniti Q50

 

En el caso puntual del Q50 Hybrid, utiliza un motor V6 3.5 litros que eroga 302 caballos de fuerza y 350 Nm de par, asociado a un generador de 50 kW que aporta 67 caballos y 270 Nm, y que se alimenta de una batería de ion-litio. En funcionamiento pleno, el sistema híbrido envía al eje posterior un máximo de 360 caballos y 546 Nm de par.

Con estas cifras, el Infiniti Q50 Hybrid acelera de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos y alcanza 250 km/h de velocidad máxima (limitada), con un muy interesante consumo, que en la ciudad nos dio 9,5 km/l.según mi particular gusto.

Dinámicamente, el Q50 Hybrid es muy satisfactorio. Dispone de cinco modos de conducción, pero ya en el estándar responde muy rápido al toque del acelerador, subiendo de marchas para no sacrificar el confort y rendimiento. En modo sport la respuesta es más contundente y la caja automática mantiene el régimen mucho más alto, siendo menos agradable para usar en la ciudad.

Interior 5

 

La salida inicial es siempre en modo eléctrico, y sólo prende el motor a combustión cuando falta carga en la batería o requiere de más empuje, pudiendo funcionar por separado o en conjunto. Los cambios de motor son absolutamente imperceptibles.

Este modelo hace debutar una nueva dirección eléctrica, que innova al no incluir una conexión mecánica entre el volante y las ruedas. El resultado: más suavidad de marcha, gran capacidad de aislación y una desmultiplicación variable que ajusta la dureza de la dirección según la velocidad. Así, tiene un tacto muy deportivo cuando se necesita y está bien asistida en zonas de tráfico.

La suspensión tiene un ajuste preciso para no sacrificar confort por conseguir aplomo. Se siente claramente firme sobre malos pavimentos, pero no es dura ni golpea y amortigua bien los baches pronunciados. Perfecta, según mi particular gusto.

El Q50 Hybrid tiene el mismo bello diseño de su hermano convencional, con una silueta tipo coupé. Cuenta con luces LED adelante y atrás, una parrilla de doble arco y líneas sinuosas para generar fluidez. Mide 4.800 mm de largo y 1.820 mm de ancho, por lo que es mayor que sus rivales de segmento.

Entre los ejes hay 2.850 mm, que es mucho en lo teórico, aunque las plazas traseras se sienten algo estrechas. El maletero sí sufre producto de la instalación de la batería bajo el piso, ofreciendo 400 litros.

2015 Infiniti Q50

 

El diseño interior replica lo visto en el modelo, con dos pantallas centrales que dominan el habitáculo. La superior, de ocho pulgadas, no tiene una función real al no tener disponible un navegador. La inferior, de siete, controla todas las funciones y se maneja con bastante facilidad.

La sensación premium en el habitáculo es evidente, con una posición de manejo exquisita en una butaca deportiva con ajuste eléctrico, un volante de tacto magnífico y un sistema de sonido Bose con 14 parlantes. ¿Qué más se puede pedir en un auto “ecológico”?

 

A favor:

diseño elegante y deportivo, gran dinamismo conductivo, bajo consumo, relación precio/producto.

En contra:

plazas traseras estrechas, maletero pequeño, ausencia de navegador, poco conocimiento de marca.

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