*

Test Drive: Honda CR-V 2015
Por Por Marcelo Palomino M. 09/05/2015
El modelo incluye más tecnología aunque lo mejor sigue siendo su habitabilidad y suavidad de marcha.

Fue en 1995 cuando Honda sorprendió al mundo al construir un todoterreno sobre la plataforma de un automóvil. Nacía la CR-V, y con ella, el segmento de los crossovers. Este nuevo concepto fue un éxito mundial, siendo hasta el día de hoy uno de los modelos más vendidos de la marca.Ahora, viviendo su cuarta generación desde 2012, recibe modificaciones de mitad de vida que lo mejoran para mantener su tranco habitual.

Lo más llamativo es el frontal, dominado por una parrilla más ancha, que se alarga visualmente a través de unos focos de nuevo diseño y con un parachoques más esculpido. Hay insertos cromados y luces diurnas LED con forma de búmeran. En la zaga se modificó el portalón y se le engalanó con cromados, pero fuera de eso, sigue siendo el mismo CR-V lanzado tres años atrás, algo más moderno y refinado.

Honda112

 

El modelo sigue llegando procedente de México. Si en un inicio a este origen se le cuestionaron algunos materiales poco agradables al tacto, buena parte de las mejoras actuales se ven precisamente en las zonas de tacto, con plásticos más suaves y mejores en la apreciación de calidad. El diseño del habitáculo prácticamente no ha cambiado, salvo por la incorporación de una nueva pantalla táctil de siete pulgadas, que permite visualizar y manejar las funciones del Honda Connect, incluyendo el bluetooth, la música y la cámara de retroceso.

Honda009

 

Por encima queda una pantalla secundaria que, al no haber navegador, queda sin una función definida. Lo mejor del CR-V sigue siendo la vida a bordo. La posición de manejo es exquisita y muy fácil de encontrar, obteniendo una visibilidad óptima en todos los sentidos.

Las plazas traseras son posiblemente las mejores del mercado. No hay túnel de transmisión que moleste a los pies, el asiento central es plano y cómodo, cuenta con tres anclajes isofix para sillas de niños y el respaldo es reclinable. Por si fuera poco, las puertas abren en 90°, por lo que el acceso es simplemente perfecto. Y atrás, un gran maletero en altura y profundidad, y con un umbral de carga bajo. Impecable.

Honda016

 

Bajo el capó se mantiene el motor 2.4 i-VTEC con 173 Hp, lo que a esta altura resulta inexplicable, considerando que en casi todo el mundo (incluyendo varios mercados de la región) se vende con el nuevo bloque Earth Dream de 184 Hp con inyección directa. Un pecado para una marca que solía ir a la vanguardia en motorizaciones. Nueva sí es la caja CVT variable continua, que reemplaza a la automática de cinco marchas anterior.

Si bien mejora los consumos y suaviza el proceso de aceleración, le hace perder fuelle a un crossover que empujaba magníficamente antes de este cambio. Y la mejora en el consumo tampoco es tan importante. En nuestro ciclo habitual de manejo dio 7,3 km/l, y 12,3 km/l en carretera a 120 km/h, nada extraordinario en el segmento.

El chasis también recibió cambios para aumentar el confort de marcha. La geometría de la suspensión fue modificada y hoy la CR-V acuna mejor en zonas de baches, aunque pierde algo del encanto que tenía en las curvas, al rolar más la carrocería. La marca dice que la relación de desmultiplicación de la dirección es menor, aunque claramente no se percibe. Sí hay un mejor aislamiento acústico y el habitáculo es silencioso.

Honda111

 

En cuanto a equipamiento, es más generoso de serie, pero sigue estando por debajo de su competencia. Suma luces diurnas LED, pero omite el xenón; agrega cámara de retroceso, pero no incorpora sensores; tiene pantalla táctil, pero la funcionalidad del sistema es compleja.

Si bien la CR-V sigue siendo un crossover muy digno de recomendación, con énfasis en la calidad conductiva y la habitabilidad, ya no es la única apuesta segura de hace unos años. Hoy tiene competencia, y muy buena, por lo demás. Más eficiente, más equipada, más moderna. Puntos donde la futura generación de la CR-V debería mejorar.

Comentarios