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Test Drive: Lada 4×4 E5
17/05/2015 6988 vistas
La marca rusa comienza una aventura que busca reinstalarla en el corazón de la clase media nacional.

Regresábamos a las dependencias de Lada Chile en el parque industrial Enea (Pudahuel), tras una primera toma de contacto con el 4×4 E5, el todoterreno mundialmente conocido como Niva, cuando se nos cruzaron dos personas. “Mira, ¡un Lada!”. Las palabras fueron espontáneas, reconociendo el modelo de inmediato, lo que da cuenta de que la firma sigue muy presente en el inconsciente nacional.

La marca rusa marcó una época hasta que dijo adiós en 1998, y ese aprecio ganado es lo que pretende recuperar Lada Chile con el regreso de la firma. Como el nombre Niva no se puede utilizar, pues fue inscrito por Chevrolet, las ventas se inician con el 4×4 E5, aunque ya se anuncian nuevos autos.

Queríamos conocer este primer modelo de Lada en Chile, sabiendo de antemano que el 4×4 E5 es básicamente el mismo Niva que se comercializaba hace 20 años, con algunas actualizaciones técnicas, pues ahora su motor de 1.7 litros con inyección directa cumple con la norma Euro 5, tiene dirección servoasistida, rinde 9,7 km/litro de promedio y asociado a una caja manual de cinco marchas, es capaz de enviar a las ruedas 83 caballos.

Una de las grandes ventajas de este modelo es su precio ultra competitivo, $ 6.490.000 más el IVA, que es posible descontarlo, ya que cumple con los requisitos de ser un todoterreno de tres puertas, con tracción integral y winche, un elemento que le se incorpora en Chile.

El diseño es el mismo que dejó hace dos décadas, con líneas cuadradas que no entremezclan planos como los autos de hoy. La sensación frente al usuario es de amor u odio, sin puntos medios. Acá, el frontal apunta hacia adelante y no se ven sensuales esquinas angulosas. Una figura simple que mantiene el alma del modelo original, basado en el Fiat 147 que llevó varias décadas atrás un miembro del Partido Comunista italiano a Tolyatti, sede de la fábrica en Rusia.

El interior es réplica del exterior. Espartano a su máxima expresión, nada sabe de ergonomía para el conductor, tampoco de mucha comodidad para los ocupantes, ni de materiales de gran calidad. En estas primeras unidades ni siquiera incluye airbags.

Con el motor en marcha, la salida del vehículo no entrega la suavidad de un sedán y tampoco es escaso el ruido que llega hacia el habitáculo, pero se siente un modelo firme, rudo, que no abandonará al menor inconveniente. Es que en realidad el objetivo del 4×4 E5 es la aventura total, atravesar caminos complejos, se trata de un vehículo que nació para el offroad, que se ríe de los obstáculos. Esa es su gran fortaleza.

Para ese ambiente tienen razón de ser las tres palancas que encontramos sobre el túnel central. La principal, a gran distancia de la mano, es la que mueve las cinco velocidades de la transmisión. Luego, al costado, la reductora con tres posiciones, una para las marchas cortas, otras para las largas y el neutro que libera la caja.

Las marchas cortas de la reductora son las que entregan más torque a costa de velocidad (ahí no se superan los 60 km/h), mientras las largas son para el uso en ciudad. La tercera palanca va a la caja de transferencia y bloquea el diferencial central. Se ocupa en zonas de mucho barro, permitiendo un reparto del 50% en cada eje.

Complementando este trabajo, la suspensión de bandeja adelante y brazo fijo atrás, con espiral y amortiguador en cada rueda, permite enfrentar los caminos más severos. Pero en la ciudad se siente muy firme y rebota. El 4×4 E5 tiene frenos de disco adelante y tambor atrás con asistencia ABS y BAS.

En conclusión, un vehículo directo, básico y para un público específico, con el que empieza la reconquista de Lada en Chile.