Test: BMW Serie 2 Active Tourer – mtOnline
Test: BMW Serie 2 Active Tourer
14/06/2015
Una inesperada realidad en el más nuevo y más diferente modelo de la gama de los bávaros.

Se sabía que el BMW Serie 2 Active Tourer generaría comentarios contrapuestos entre los medios especializados, pero también entre los clientes de la marca, aquellos que llevan años disfrutando de las ventajas de un auto con tracción trasera y una conducción dinámica.

Y es que el nuevo monovolumen compacto de la marca no tiene ni lo uno ni lo otro. De hecho, es el primer modelo en la prolífica historia de BMW que fue fabricado sobre una plataforma de tracción delantera, y después de conducirlo en todas las condiciones cotidianas que ofrece Santiago, vale decir que se nota.

Sin embargo, la marca necesitaba de un modelo de estas características. Era uno de los pocos nichos donde otras firmas premium habían aterrizado primero, y el mercado europeo adora este tipo de vehículos, por lo que representaba una buena apuesta, más si se considera que ya lanzó una versión extendida con siete plazas, la que pronto debería llegar a Chile.

BMW_225i_143

Pero desde hace tiempo que en BMW se cuestionaban su estrategia de fabricación y del uso de plataformas con tracción trasera en todos sus modelos. Hace algunos años fue su propio presidente el que entregó algunos datos sorprendentes, como que el 80% de los usuarios de un Serie 1 no sabía que la tracción estaba en el eje posterior. Y lo que era peor, no lo valoraban como algo diferenciador.

Esto hizo que la marca se decidiera por utilizar una nueva plataforma de tracción delantera en sus modelos compactos, mucho más barata de desarrollar, y que además se comparte con Mini. Se dice que la próxima generación del Serie 1 también estará construida sobre ella.

Antes de explayarnos en esto, volvamos al Active Tourer. El modelo tiene todo lo que uno esperaría de un auto premium. Calidad constructiva, buenas terminaciones, abundante equipamiento y motores eficientes. Vale decir que son las marcas premium alemanas las que lideran hace rato la carrera por la eficiencia. También tiene todo lo que uno esperaría de un muy buen monovolumen compacto. Amplitud y capacidad de maletero, flexibilidad interior, puesto de manejo intuitivo y funcional y muy buena visibilidad. 

BMW_225i_099

Vamos al detalle. Sorprende la amplia apertura de sus puertas y el acceso sencillo a todas las plazas. Los asientos tienen una posición elevada, lo que garantiza mucho espacio para las piernas. Pero también lo hay por encima, ya que el modelo eleva su altura a 1.555 mm. En el ancho, en las plazas traseras, caben dos adultos muy bien, tres con algo de esfuerzo y roce. A los niños y en sus sillas les sobra espacio.

El maletero es grande, 462 litros ampliable a más de 1.500 si se abaten los respaldos de los asientos posteriores, que están partidos en proporción 40:20:20. Si se hace, el piso queda prácticamente plano, y más encima, el umbral de carga está muy abajo. Vale recordar que los BMW no cuentan con neumático de repuesto (usan RunFlat), por lo que siempre ganan volumen de carga.

Desde la posición de mando está todo al alcance de las manos. La pantalla es táctil de 6,5”, pero cuenta con el mando iDrive que facilita la vida a bordo. También hay una óptima visibilidad hacia todos lados.

BMW_225i_207

Como es un modelo familiar, tiene todo lo que se usa en seguridad: seis airbags, controles de estabilidad y tracción, luces diurnas, sensores de retroceso con visualización en la pantalla, conectividad bluetooth y neblineros.

La versión testeada es un 218i, que monta un magnífico motor tricilíndrico de 1.5 litros con 136 Hp y 220 Nm de par, disponibles desde apenas 1.250 rpm. Eso significa que se toca el acelerador y el 218i sale disparado. Este bloque está asociado a una caja automática de seis velocidades, ofreciendo un rendimiento homologado de 15,6 km/l. En nuestra prueba estuvimos en torno a los 12,5 km/l, aunque en carretera subió a más de 18. Buenos registros.

Ahora, volvamos a la tracción delantera. Puede ser que estemos (mal) acostumbrados, pero nos gusta que nuestro BMW nos empuje desde atrás, y eso no ocurre en este auto. Se siente claramente cómo el tren delantero va tirando del carro, lo que varía totalmente la sensación conductiva.

Además, la dirección, siempre uno de los registros más altos de los BMW, se siente demasiado artificial, lenta de reacción y poco precisa. Y la suspensión, por alguna razón que desconozco, es mucho más blanda que en un modelo tradicional de la marca. No es nada que se le parezca a un BMW auténtico, aunque claramente lo es. Y esa es la paradoja.

La marca nos anuncia hacia dónde van los derroteros de sus modelos. Más funcionales, más eficientes, más confortables. Menos dinamismo, menos diversión. ¿Serán así los nuevos tiempos de BMW?

 A favor: 

funcionalidad, espacio interior, equipamiento, economía de combustible

En contra: 

tacto conductivo, dirección, materialidad

Galería

Comentarios