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Test: Hyundai Genesis
Por Marcelo Palomino M. 31/07/2015
Nuevamente lo mejor es su confort de marcha, aunque tiene ausencias no aceptables en este segmento de autos

El Hyundai Genesis nació a fines de la década pasada portando todas las ambiciones que la firma coreana tenía para el mercado premium. Utilizó por primera vez una plataforma de tracción trasera, recibió una nueva familia de motores y cargó con tecnología inédita para la marca. Los resultados fueron alentadores e incluso ganó el premio al Auto del Año en Estados Unidos.

Pero ese es un mercado muy tolerante y democrático, donde pesa más la racionalidad de la compra que atributos valóricos como el prestigio de la marca. Chile no es Estados Unidos. Acá, entrar al segmento premium cuesta sangre, sudor y lágrimas. Y ni siquiera los autos espectaculares la tienen fácil frente a las marcas alemanas.

Hyundai cree que con el nuevo Genesis puede hacer frente a modelos como el Audi A6, el BMW Serie 5 y el Mercedes Benz Clase E, y si nos remitimos exclusivamente al auto, podría ser un rival en serio. Pero no tiene la marca. Y cuando no se tiene, hay que ofrecer mucho más que la competencia para ser considerado como una opción. Y no sé si este es el caso.

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La plataforma del nuevo Genesis sigue siendo su punto fuerte. Al ofrecer tracción trasera se pone en el mismo piso mecánico que sus rivales. Nuestra prueba se realizó con la versión V6 3.8 litros con 308 caballos, un buen motor, alta capacidad de entrega, aunque no nos ponga los pelos de punta.

Está asociado a una caja automática de ocho velocidades y puede ir de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos. La sensación general es que se trata de un motor sobrado para las más de dos toneladas del auto, que sale bien desde parado, que responde cuando se requiere adelantar y que funciona con silencio y suavidad.

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En esto no tiene nada que envidiar a las marcas alemanas; donde sí está atrás es en el consumo. En nuestra prueba anotamos entre 4,5 y 5,9 km/l, muy lejos de lo que rinde un A6 3.0 TFSI, un 535i o un E400, los tres rivales con potencia similar a este Genesis, con consumos en torno a los 10 km/l. La plataforma también es buena por la dinámica que ofrece. La suspensión aguanta todo, desde malísimos caminos a rápidas rutas sinuosas, y la dirección es bastante directa para este tipo de sedanes. Si bien hay un enfoque en el confort más que en la deportividad, el Genesis puede ofrecer un lindo paseo y elevar la adrenalina del conductor.

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Por dentro es todo lujo. Buenos materiales, finas terminaciones y un diseño moderno, aunque para mi gusto, algo recargado de mandos en el tablero, menos el único realmente necesario: el que controla las funciones del sistema de infoentretenimiento y la pantalla táctil. Incluso, después de una semana de uso no pude hacerlo de forma intuitiva sin sacar la vista del camino, algo muy bien resuelto por las marcas alemanas. Puntos altos son las cortinillas en los vidrios laterales y luneta trasera (eléctrica), el apoyabrazos trasero con mandos para las funciones del auto, las butacas eléctricas y los asientos calefaccionados.

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También ofrece siete airbags, detector de punto ciego y un sistema de sensores para una visualización en 360º. Pero con tanto sensor repartido por ahí, no cuadra que no incluya el aviso de cambio involuntario de carril, la alerta de colisión frontal o el asistente de estacionamiento, elementos muy comunes en las marcas premium. Y ni hablar de navegador, ausencia pecaminosa a este nivel de precio.

¿Tiene el Genesis de Hyundai pasta de auto premium? Sin lugar a dudas, la tiene. Incluso el diseño es increíble, para mi gusto, superior al de los tres sedanes alemanes, y un refinamiento interior similar al de Mercedes Benz. Pero no es más que ninguno de ellos. Su gran ventaja son los US$ 56.000 que vale (casi $ 38 millones). Por algo menos se podría acceder a berlinas menos potentes, como un A6 con 190 caballos y un E200 con 184 Hp, mientras que un 528i de 245 Hp vale $ 37 millones. Ahí está la real fortaleza del Genesis.

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