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Mototest: Honda PCX150
Por Alexis Cares R. 06/09/2015
Esta sui géneris scooter en una de las mejores sorpresas y propuestas del segmento urbano con cambio automático.

Lo de la PCX150 vendría a ser como una versión muy moderna y hasta feliz de la vieja moraleja que nos dejaba el episodio del lobo y la Caperucita. ¿Por qué tienes esas formas que te hacen sobresalir entre los scooters urbanos? Para verte mejor. ¿Y esas luces LED?… Bueno, no sigamos, porque aquí nadie se comerá a nadie, ni habrá abuelas haciendo advertencias esenciales.

Aquí habrá un cuento y muy verdadero, un relato de tecnología, estilo y practicidad. La arquitectura de esta moto busca, sin duda, una presencia coronada por dos propósitos base: uno tiene que ver con la seguridad y se relaciona con su fuerte presencia, pese a tener las dimensiones de una dos ruedas de ciudad; lo otro es estético y el sello refinado que logró el diseñador.

El dibujo de los focos dobles, demarcados por indicadores ascendentes, buscó sumar profundidad y notoriedad real al rostro de esta 150 (propulsor monocilíndrico SOHC de cuatro tiempos enfriado por aire). Sus focos delanteros LED duales quieren aportar algo deportivo. Los indicadores, luces traseras y de patente también son LED, además de testigos de estacionamiento o hazzards. Personalmente, he manejado muchas motos de harto más tamaño y valor y que no cuentan con el parpadeo para emergencias. Otro punto para esta Caperucita de bellos contornos.

Un antes y un después para este segmento: tiene sistema de parada y arranque, sin necesidad de cortar el contacto. En las detenciones su epicentro motriz suspende su trabajo y sólo basta acelerar para que todo vuelva a funcionar (según Honda esto reduce el consumo en un siete por ciento).

En el asiento uno queda algo erguido y las piernas estiradas como si se tratara de una baby shopper… Y como experiencia de conjunto te va a regalar una manifiesta sensación de comodidad y maniobrabilidad.

Su comportamiento en autopistas urbanas o carretera cumple, ya que no llega exhausta a velocidades en torno a los 110 km/h y tampoco devuelve grandes vibraciones hacia los manillares. Ahora, si vamos a 100 km/h y queremos emprender un rebase, yo llamaría a no hacerlo. Quizás lo logremos, pero no tiene el llamarazo de otras parientes de mayores cilindradas y nunca ha sido su norte. Por eso, en la ciudad, y a trancos moderados en la autopista, tendremos una estupenda y bien trajeada opción de movilidad.

Su frenada es buena, tanto que una vez que me detuve a conversar las características de esta moto con un amigo, medio en broma medio en serio, me dijo que más que salir a pasear en su Honda, salía a frenar… Sus llantas de 14 pulgadas constituyen un dato interesante y su sistema de freno combinado Honda (CBS) funciona entre el disco delantero con cáliper de tres pistones de 220 mm y el trasero de tambor de 130 mm, distribuyendo parte del frenado a la rueda delantera cuando el freno trasero es activado. ¿La idea? Hacerlo más progresivo y más suave.

Su usabilidad gana porque tiene buenas soluciones de gavetas donde llevar objetos o botellas no muy grandes, un espacio generoso debajo del asiento, donde hasta puede caber un casco integral y una toma para cargar el teléfono.

En el paso por ciertos baches y accidentes de nuestros “pavimentos” esperaba un poco más de su suspensión que está confiada a un amortiguador telescópico adelante y un brazo lateral oscilante con amortiguador convencional central atrás.

Elegante, esbelta, se ladea bien en los giros y eso refuerza la confianza al vivirla. Su cilindrada y su precio escapan a lo que acostumbrábamos a pagar por una 125 o una 150, pero luego de conocerla, seguro llegaremos a comprender el porqué de cada peso que pagamos ella.

FICHA:

» Motor: 152,9 cc » Transmisión: automática » Potencia: 13,5 HP a 8.500 rpm » Torque: 14 Nm a 5.000 rpm » Peso: 131 kilos » Estanque: 8 litros (93 octanos)

» Precio: $ 2.390.000

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