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Yamaha R3: El baile entretenido también es posible arriba de una moto
Por Alexis Cares R. 06/11/2015 3941 vistas
La impecable y acertada estética de acento deportivo es sólo uno de los argumentos de la Yamaha R3 y con los que sale a la caza de sus futuros dueños. La pieza que a la marca japonesa le faltaba y el producto ideal para seguir progresando y creciendo en las cilindradas moteras.

 

  • Motor: 321 cc (bicilíndrico)
  • Potencia: 42 Hp a 10.750 rpm
  • Torque: M29,6 Nm a 9.000 rpm
  • Caja: MT 6 vel.
  • Estanque: 14 litros
  • Precio: $ 3.990.000

 

Esta moto es como aquella compañera de baile incansable, que cuando sale a la pista nada la devolverá a su silla. Y si a ti te gusta danzar, sin duda te quedarás pensando que es la chica más divertida que te pudo tocar. Un asunto de fortuna, química, balance emocional que va entre ambos, porque los dos salen a pasarlo bien.

Tiene un alto contenido emocional la experiencia conductiva de la Yamaha R3, sobre todo si luego de vivirla en ciudad la metimos al circuito deportivo del Centro de Manejo Avanzado en Las Vizcachas. ¿Los 321 cc de su nuevo motor bicilíndrico quedan algo cortos en ese trazado puentealtino (dos cilindros en línea, refrigerado por líquido, DOHC, cuatro válvulas)? En absoluto. Es una moto ambivalente. Sencilla y sagaz en la ciudad, donde podemos acusarla de ser una utilitaria camuflada con lo más representativo de la línea deportiva de Yamaha. Es una Erre bien Erre, que llega para poblar la zona que el fabricante miraba hace rato y que no colonizaba, aquella en el Ecuador de la 125 y la R6.

 

Yamaha 2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Constatados todos sus atributos de agilidad y conveniente consumo, luego de andar sumergidos entre micros y tacos, la cita con el asfalto de Las Vizcachas asomaba inevitable. Claro, un laboratorio ideal para estirar las posibilidades de los 42 caballos, cuyo punto de ebullición ocurre las 10.750 rpm, pero siempre de un modo muy suave en cuanto a la entrega de su caudal. O su par motor de casi 30 Nm, que está en los 9.000 giros. Esto tiene una sola lectura, la moto declama sus mejores líneas bien arriba y el sonido que acompaña alcanza para seguir girando con una sonrisa que nada ni nadie despinta.

Como fiel representante de la familia más radical de la marca, posee soluciones mecánicas extraídas precisamente del olimpo del motociclismo, del MotoGP, allí donde la R1 domina y arrasa. Esta, su hermana chica, dispone de detalles de fabricación como pistones forjados y cilindros de baja fricción.

Todo encaja tan bien como cuando el piloto se acomoda en esa concavidad del asiento y queda a 780 mm del suelo, para mover 166 kilos de una máquina que va a brillar, antes que cualquier otra consideración, por su comodidad. De hecho, pensé que iba a tener más dureza de suspensión, pero no. La horquilla delantera y el monoamortiguador trasero fueron dispuestos de tal manera que la resultante estuviera más cerca de la confortabilidad que de lo sport. Y no por ello pierde las notas vivas que le escuchamos en el circuito. El chasis de acero, no obstante, cumple en cuanto a la sensación de estabilidad, pero tal vez no como para hablar que destaque.

 

Yamaha 3

 

De todas formas, la moto está hecha para que devuelva una tenida de ruta impecable, gracias a otra de sus facetas, que es la protección aerodinámica de su trazo.

El tablero es un tantito provocador, al mostrarnos a la izquierda un tacómetro donde el rojo del corte está coloreado cerca de los 12.000 giros. En todo caso, una luz blanca centellea cuando estamos cerca del límite. A la derecha, digitalizado y grande, están el dato de la velocidad y el indicador de la marcha.

Práctica, entretenida, bella. Seguirá rompiendo corazones. Eso se nota en cada pasada, semáforo o estacionada.