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Rafaela Burgos: La pianista que compone a velocidad máxima
18/12/2015 2963 vistas
Una joven piloto se hace, poco a poco, un lugar destacado en el Campeonato Chileno de Velocidad. Ex karateca, fanática de Norah Jones y aficionada a la pintura y el dibujo, juntó el dinero para su primera Minimotard tocando en bares y pubs. Hoy se recupera de un fuerte accidente y se ilusiona con darle un podio a Chile en el mundial femenino de velocidad que se disputará el próximo año.

Rafaela Burgos tiene 23 años. Cabellera rubia, luminosos ojos verdes y una sonrisa que pondría nervioso a más de alguno, y no extrañaría si la viéramos en catálogos de ropa o como modelo. Nada más alejado de su realidad. Hace tres años comenzó a participar en el Campeonato Chileno de Velocidad y es una de las escasas mujeres que compiten mano a mano contra los hombres en el motociclismo local.

“No sé bien cómo empezó mi pasión por las motos; mis padres no tienen nada que ver con ese mundo, pero desde niña me llamaban mucho la atención en la calle y soñaba con poder manejarlas. Así que a los 13 años le dije a mi padre que quería una de regalo. Obviamente, no me tomó en serio y me dijo que me la comprara yo misma”, recuerda antes de agregar que “con el tiempo me enteré de que mi bisabuela paterna corría en moto, debe haber sido una de las primeras en hacerlo, así es que sus genes provocan esta locura”.

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En los años de entrada a la adolescencia nadie se imaginaba a la pequeña “Rafa” corriendo en moto, menos aún sabiendo que su deporte, por esos días, era el karate.

Pero la idea de tener su primer vehículo de dos ruedas se mantuvo. Aprovechando el talento heredado de sus progenitores (su padre es músico y su madre artista plástica), desde pequeña tomó clases de piano. Y ese conocimiento lo llevó a bares y pubs, donde ganaba dinero tocando música cuando apenas superaba las 15 primaveras.

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“Era menor de edad, pero no me hacían problema, además que iba con una banda con la que tocábamos blues o rock. Así empecé a ahorrar la plata para la primera moto”, reconoce esta seguidora de Norah Jones en el plano musical.

Como buena Virgo, se concentró en planificar los pasos a seguir. Debido al escaso apoyo para estudiar música, abandonó el Colegio San Esteban en enseñanza media. La escuela la finalizó con exámenes libres en el Athletic Study Center, y a los 19 años logró su anhelada primera moto, una minimotard de 140 cc. Luego se subió a una de 250 cc, de la que no tiene buenos recuerdos. “Era un desastre, no servía para nada. Ahí me acerqué a Kawasaki para ver si podían ayudarme. Pero como no tenía mucho dinero, lo que pudieron hacer fue venderme una Ninja 300, de las que se utilizaban para pruebas”.

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Hoy, esa moto japonesa dejó su color verde habitual y en su lugar entró un color rosa con la figura de un piano. “La música es otra pasión que no puedo manejar y en ese dibujo quedan simbolizados mis dos mundos”, añade esta alegre veinteañera, que además encuentra en la pintura y el dibujo un espacio para concentrase y relajarse.

Mundo de hombres

Rafaela Burgos comenzó de forma extraña su relación con las carreras. “La primera vez que estuve en una competencia fue cuando me tocó correr. Antes jamás había visto una”. Tampoco es cercana a otras ramas del motorsport, ni siquiera los autos la mueven en demasía, al punto que ni siquiera tiene licencia de conducir.

Lo que en verdad le remece son las motos. Ultra seguidora de Valentino Rossi, luce con orgullo algunos trofeos, como el campeonato de la serie Mini Motard 140 cc en 2012 y el tercer lugar en el Campeonato Latinoamericano realizado en México. Con rapidez y trabajo arduo, la joven, que finalizó hace unos días la carrera de Dirección y Producción de Eventos en la Universidad del Pacífico, fue fortaleciendo sus capacidades escuchando los consejos de pilotos más avezados.

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Y los resultados empezaron a reflejarse esta temporada, con una destacada actuación en el Campeonato Súper Bike, donde marchaba en el tercer lugar. Eso, hasta que un fuerte accidente en el Autódromo de Codegua le fracturó los cinco metatarsos del pie izquierdo. Traicionero, el destino quiso que fuese en la misma curva donde en 2013 tuvo su primera caída de consideración.

“Hace dos años, en la inauguración de Codegua, me fui contra un muro y quedé con un TEC cerrado, inconsciente por unos minutos, luego con vómitos y convulsiones. Fue difícil, pero lo más complicado era levantarse y volver a subirme a la moto sin miedo”, recuerda sobre esa amarga experiencia.

La recuperación actual también ha sido muy dura, pero más por el extenso tiempo, cercano a los cinco meses, período que la tuvo con desesperación. “Era mejor que ni se me acercaran, estaba mal genio con todo el mundo por no poder correr y nadie me soportaba”, dice con una sonrisa.

Llevas dos accidentes muy fuertes, ¿cómo lo ven tus personas más cercanas?

Los accidentes son parte de este deporte y todos los que nos subimos a una moto estamos conscientes del peligro que existe. Y es lo que tratamos de hacerles entender a los que están con nosotros. En mi caso, mi madre es la que siempre se pone en el peor escenario y no comprende cómo los pilotos de motos ponen en riesgo su vida, pero mi padre me acompaña y me dice siempre que corra con el máximo de seguridad.

¿Qué es lo peor de estar sin poder manejar?

Una de las peores consecuencias es el retroceder en cuanto al manejo. Yo ahora, con varios meses sin poder correr, siento que estoy más lenta, que me he estancado en aspectos técnicos y eso no es sencillo recuperarlo.

¿Pero es más difícil sacarse el miedo o demostrar las capacidades en un mundo de hombres?

Más complicado fue que me aceptaran como una competidora más, que no me vieran como la niña bonita. No lo pasé bien al principio, es un ambiente muy machista y lloré varias veces por comentarios malintencionados, pero ahora ya me dan lo mismo. De todas maneras, la recepción es otra, antes un piloto era capaz de provocarse una caída antes de ver que lo ganara una mujer. Hoy eso sería absurdo, hay mujeres excelentes, como la Isis Carreño, que está a la par de los mejores.

¿Y cuál es el próximo desafío?

Quiero ser la mejor en Chile, subir a una categoría más grande y ojalá sacar un podio en el mundial femenino de velocidad que se correrá el próximo año. Eso a nivel deportivo, pues también me encantaría poder correr sin tener que gastar dinero de mi bolsillo. No espero ganar plata, sólo autofinanciarme para competir. MT

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