La insólita historia del auto de Taxi Driver
21/03/2016 3045 vistas
El Checker Marathon es el vehículo que maneja Robert de Niro en el filme que cumplió cuatro décadas.

Hace 40 años, una película remecería la aparente tranquilidad norteamericana con una historia que abirdaba el complejo escenario de la depresión y la soledad, especiamente en los ex uniformados. “Taxi Driver”, el filme de Martin Scorsese, protagonizado por Robert de Niro (Travis Bickle) y por una pequeña Jodie Foster (Iris) de apenas 13 años, también haría mundialmente conocido a uno de los vehículos más clásicos de la época en Nueva York, el Cheker Marathon, el mítico taxi en el que el Travis Bickle pasa las noches trabajando en la Gran Manzana.

Para “ponerse” el personaje, De Niro, quien dos años antes había ganado el Oscar como Mejor Actor por su papel en El Padrino 2, trabajó como taxista durante las noches e incluso obtuvo la licencia para trabajar de taxista. Como anécdota de ese período de acercamiento al papel, un día se subió al auto un actor, que reconoció a De Niro, pero que no sospechaba lo que hacía, le comentó con un afán de comentar lo extraño del destino. “Así es la vida del actor, un día ganas el Oscar y al siguiente te ves trabajando de taxista”

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Pero este vehículo también goza de una particular historia, asociada a apuestas, ataques, acusaciones de monopolio y demases. Todo comienza en los años 20, cuando Morris Markin, un sastre de Illinios, gana en una apuesta de 15 mil dólares una fábrica de carrocerías, la Jolliet Illinois. Esa empresa que ganó le producía las carrocerías a la compañía Commonwealth Motors, que a su vez era la encargada de proporcionar los taxi de marca Mogul.

En paralelo a esto que sucedía en Illinois, la empresa Checker Taxi le hizo un millonario pedido a la Commonwealth Motors. Sin embargo, ésta última no estaba en condiciones económicas de cumplir, por lo que Markin asumió el costo y de paso se quedó con la empresa. Así, fusionó la Commonwealth Motors con la Jolliet Illinois, creando la Checker Cab Manufacturing Company y pasando a ser un actor clave en el servicio de taxi, compitiendo de forma inmediata con la empresa líder de esos años, perteneciente a John Hertz. La guerra de precios llegó al punto de que la empresa de Markin sufrió un atentado con una bomba.

Pero como el negocio era bueno, Markin no se amilamó y se atrevió en la época a dar un paso más allá, siendo el primero que contraba conductores afroamericanos y también el primero que podía recoger pasajeros de raza negra. Luego, la historia muestra otros confusos incidentes que le abrieron camino a la dominación del mercado de taxis, como por ejemplo, un extraño incendio en el establo de John Hertz que le hizo vender su compañía  a la Parmalee Transportation Co. Luego, Markin se haría de una parte de esa empresa de taxis, aunque la división de fabricación iría a parar a manos de General Motors.

Y fue precisamente con GM con quien tendría un nuevo altercado Markin. La gran compañía de Detroit le quiso comprar el negocio a Markin, pero se negó. Ante eso, GM creó la Terminal Taxi Cab, empresa que competiría directamente con los Yellows Cabs de Markin, fomándose una nueva guerra de precios. Para frenar este problema, el alcalde de Nueva York, Jimmy Walker dio forma a la “New York Taxi Cab Comission”, entidad que dispuso que todos los taxis de la ciudad fueran fabricados exprasamente con la finalidad de realizar el servicio de transporte de pasajeros y no como una adaptación de otros modelos de calle.

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En ese escenario nace el Checker Marathon, el modelo que inmortalizó De Niro con el filme Txi Driver. el cual recibirá un homenaje en el próximo Festival de Tribeca. El primer modelo aparece en 1961, que reemplazó al Checker Superb.

Lo más interesante del modelo era la rentabilidad, pues en una época donde primaba la austeridad, fue un gran acierto el desarrollar un taxi de bajo costo, amplio espacio interior y de mantención económica para sus dueños, al punto que se garantizaba por 320 mil kilómetros, cuando la gran mayoría de los fabricantes americanos evitaba dar garantías considerando kilometraje. A nivel motriz, hubo varias modificaciones, pasando de motores de seis cilindros en línea y 140 Hp de origen Chevrolet hasta algunos más ptentes V8 que desarrollaban desde 195 a 250 Hp.

Otra de las virtudes que le dieron más trascendencia al modelo era la comodidad interior y el que en todos sus años jamás tuvo una renovación, por lo que no tardó en convertirse en un clásico, sumado a que fue el modelo elegido para trabajar en Nueva York, con lo que eso significó a nivel de publicidad en series de televisdión y películas que recreaban la vida en la metrópoles norteamericana.

Las nuevas exigencias de seguridad fueron quitandole competitividad al modelo, al punto de que en 1981, David Markin, hijo de Morris Markin,amenazó en 1961 al sindicato de Taxis que dejarían de producir el modelo. Pero su amenaza no surtió efecto, y un año más tarde, siendo julio de 1982 el final de los taxis Checker. Luego, lentamente fue desapareciendo de las calles, dejando su lugar a modelos como el Chevrolet Caprice y el Ford Crown Victoria.

Pero hubo algunos que dieron una larga batalla, como el taxi de Earl Johnson, al que cariñosamente llamada “Janie”. El taxista lo compró en 1978  y en 21 años transportó a miles de personas, incluyendo algunas celebridades como Jacqueline Onassis o Muhammad Ali.

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Pero después de casi un un millón de millas recorridas y tres cambios de motor, el 26 de julio de 1999  fue dado por la Comisión de Taxis y Limusinas de Nueva York, con una ceremonia en Times Square. Pero no fue el último favor que le hizo a su dueño, puesto que el modelo entró a una casa de subasta y se remató en la increíble cifra de 134.500 dólares. Nada mal para un auto que goza de una historia digna de una película de Scorsese

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