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[TestDrive] Honda HR-V: Un crossover que apuesta por el espacio
04/03/2016
El hermano menor del CR-V goza de un buen look y un andar ágil y confortable. Sus mayores armas son su habitabilidad y versatilidad.

Los SUV compactos están de moda, no hay duda de ello. Basta ver la oferta nacional actual: Mazda CX-3, Opel Mokka, Suzuki Vitara, Nissan Qashqai, Renault Captur, Citroën C4 Cactus, Ford Ecosport y Chevrolet Tracker…, por nombrar algunos. De ahí que la última apuesta de Honda no la tenga nada de fácil.

Sin embargo, el nuevo Honda HR-V tiene más de un punto a su favor. Partiendo por su estética, que sin ser revolucionaria, resulta bastante atractiva, con una pronunciada caída del techo, que le da un aire de coupé. Los tiradores dispuestos en las ventanillas, en lugar de en las puertas, también aportan a este estilo, aunque no son de los más cómodos a la hora de usarlos para acceder al habitáculo.

2016 Honda HR-V

Más allá del look, eso sí, la habitabilidad y versatilidad son sus mayores atributos. Al interior, el HR-V es amplio, sobre todo en las plazas traseras, muy superiores a las que ofrecen varios de sus competidores. Ni hablar de su maletero, uno de los más grandes de su segmento, con 437 litros de capacidad.

Su modularidad, en tanto, resulta excepcional, con un sistema de asientos traseros Magic Seats, que permite elevar la banqueta y dejarla en posición vertical, brindando así un espacio de carga único y muy práctico. También se puede abatir el respaldo del asiento trasero para conseguir una superficie totalmente plana, la cual puede extenderse al abatir el asiento del copiloto.
Una amplia boca de maletero y un borde de carga relativamente bajo hacen que sea uno de los pocos SUV con un interior realmente útil.

2016 Honda HR-V

El diseño del habitáculo es sobrio, de materiales sencillos, pero de buena calidad. Casi todo el tablero es de plástico duro, excepto la pieza central horizontal, cubierta de un cuero muy agradable al tacto.

En lugar de los tradicionales mandos del climatizador, el Honda HR-V cuenta con un panel táctil que luce limpio y futurista. Si bien funciona con rapidez y reacciona con precisión a las pulsaciones de los dedos, obliga a desviar la mirada del camino cuando se quiere ajustar.

La pantalla multifunción de cinco pulgadas, en tanto, es pequeña para lo que se acostumbra en el segmento, pero es fácil de manejar. La parte baja de la consola dibuja un arco que permite guardar objetos, como, por ejemplo, una cartera pequeña, una buena solución de almacenaje, sin duda.

2016 Honda HR-V

Mecánicamente, su motor 1.8 litros de 141 caballos está asociado a una transmisión continua variable (CVT) de siete velocidades, con paddle shift, con la que responde bien desde muy bajas vueltas y se puede circular por la calle con suavidad y precisión, gracias a la ausencia de brusquedades derivadas de su funcionamiento.

En ciudad es un vehículo bastante agradable, muy maniobrable gracias a sus dimensiones contenidas. La dirección se siente relajada, ofrece poca resistencia al giro, pero sin llegar a percibirse frágil.

2016 Honda HR-V

La visibilidad, por su parte, es buena hacia todos los ángulos. Además, la unidad testeada cuenta con cámara trasera y sensores de proximidad que son de mucha ayuda al momento de estacionar en lugares estrechos.

La suspensión tiene un ajuste más bien duro, aunque tiene una buena capacidad de absorción de las irregularidades del asfalto. A alta velocidad se muestra aplomado y al tomar una curva permite rodar a buen ritmo, sin balanceos de la carrocería.
En conclusión, el Honda HR-V deja una buena impresión en lo que a look, capacidades y desempeño se refiere.

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