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[MTMAG.] El golfista chileno que derriba mitos
Por Mauricio Monroy S. Fotos: Reinaldo Ubilla. 22/11/2016 663 vistas
Una de las irrupciones más explosivas del último tiempo se está viendo en el deporte nacional. Con apenas un año de profesional, Guillermo Pereira, que dio sus primeros pasos en el golf a los tres años con palos plásticos, ya es el segundo mejor rankeado de Chile, suma varios títulos locales y, además, le dio a nuestro país el primer campeonato del PGA Latinoamericano. Pero su destino, al parecer, depara desafíos mayores, pues tras su gran campaña está a un paso de clasificar al exigente Web.com Tour de Estados Unidos, la antesala del PGA.

El calor veraniego que se deja caer en Santiago es abrasador. Ni siquiera la ligera brisa que se desliza sobre las canchas de golf del Club de Polo San Cristóbal aminora la situación. A pesar de la alta temperatura, una decena de personas practica sus tiros. Entre ellos, Guillermo Pereira, una de las figuras deportivas nacionales de irrupción más explosiva en los últimos años.
“Mito”, como lo conocen sus cercanos -el apodo es por el diminutivo Guillermito- tiene una tarde ajetreada. Un par de horas de entrenamiento y el resto del tiempo lo destina a periodistas que buscan hablar de su gran momento en el PGA Tour Latinoamericano, donde marcha en el segundo lugar del ranking.

En menos de un año como profesional, Pereira ganó campeonatos en Chile, fue invitado a ser parte del tour regional y hace sólo unas semanas le dio a Chile el primer título internacional al quedarse con el triunfo en el Roberto de Vicenzo Punta del Este Open Copa NEC, que se disputó en la ciudad balneario de Uruguay. En estos meses aprovechó de barrer con las dudas que se tenía sobre un jugador que había sorprendido por un talento precoz, pero que ciertas decisiones lo habían llevado a abandonar el golf. En menos de un año su nombre volvió a sonar con fuerza.

Pese al escaso tiempo que tiene en Chile, nos atiende con cordialidad. No se hace problemas para posar una y otra vez para las fotografías. Tampoco para saludar a todos los que se acercan. Si bien tiene recién 21 años, parece un tipo más avezado. En realidad, es una persona experimentada, considerando el tiempo que lleva en este deporte. “Mi papá jugaba golf donde vivíamos, en Pirque. Era un jugador de buen nivel, llegó a tener hándicap 7. Yo empecé desde muy chico, acompañándolo, cuando no tenía más de tres años. Ahí jugaba con palos de plástico, y a los seis años ya jugué mi primer campeonato, el Golf Action. A los ocho años fui al Mundial en Estados Unidos. En ese país jugué bastante, entre los ocho y los 14 años”, recuerda con nitidez.

Los resultados eran más que prometedores. Fue Jugador del Año en Golf Juniors en todas las categorías; tercero en el Doral 2004; finalista del Junior World 2005; ganó el Optimist en 2006 y fue segundo en 2008. El mismo lugar tuvo en el British Open Junior de 2010 y con 13 años terminó cuarto en el Sudamericano Sub 18. Jugar contra rivales de más edad se transformó en algo normal, lo mismo que la recolección de trofeos.

Pero la acelerada carrera de “Mito” encontraría su primer obstáculo. “A los 15 años me aburrí un poco del golf, estuve dedicado desde muy niño, iba del colegio San Isidro a entrenar todos los días y me salté una etapa importante del colegio. En ese tiempo que paré aproveché para hacer otras cosas, jugué fútbol, hice motocross. Lo pasé muy bien, fue una buena época que me sirvió para saber qué cosas me gustaban y qué cosas no. Lo bueno es que me pasó siendo muy joven, pues si me pasara ahora no tendría vuelta”.
Los días alejados de las cancha sirvieron para revivir ese fuego en Guillermo Pereira. Y así como un día decidió guardar los palos, este hincha de Universidad Católica, un día despertó con ganas de volver a jugar, “echaba de menos el golf. Y volví”

» Las decisiones  

“Mito” Pereira se define como una persona tranquila. De gustos tradicionales. Es el mayor de tres hermanos, está en pareja hace cuatro años, sus intervenciones en redes sociales son acotadas, su cantante favorito es Andrés Calamaro, admira al motociclista Bubba Stewart y entre sus pasatiempos predilectos están los asados. Nada fuera de lo tradicional.

Esa normalidad no significa que no sea de decisiones drásticas. A la decisión de dejar a los 15 años el golf se sumó el abandono de la Texas Tech University en Estados Unidos, donde estaba estudiando y jugando. “Estuve un año allá, pero estar solo no era fácil. Vivía en la misma universidad, pero ya quería regresar, creía que era momento de dar el salto al profesionalismo”, precisa Pereira, agregando que “volví en mayo del año pasado, me puse a entrenar y me hice profesional en octubre. Yo me sentía preparado, estuve entrenando toda mi vida para ser profesional”.

Los buenos resultados llegaron de inmediato. Campeón en el Marina Golf de Rapel, en el Club de Polo y en el Abierto de Cachagua, eso sí, lo más relevante llegaría en el Abierto de Los Leones 2015, fecha del calendario del PGA Tour Latinoamérica, donde enfrentó a los mejores jugadores de la región, finalizando en el cuarto lugar. Esta actuación le valió una invitación a ser parte del PGA Latinoamérica este año, donde es el sublíder del ranking. A falta de tres campeonatos, y de mantenerse entre los cinco mejores, tendrá acceso al Web.com Tour, uno de los más importantes del mundo y escala previa del PGA Tour. “Es un campeonato muy competitivo, que se juega en Estados Unidos, lo que es algo muy entretenido, pero muy difícil también, tanto por los jugadores como por el tipo de canchas, que son diferentes a las de acá, son más largas y se debe golpear con más fuerza”, reconoce.

Precisamente, el tema técnico es uno de los puntos en los que más enfatiza. “Trabajo con un equipo compuesto por Eduardo Míquel, Víctor Fuchs y Lucas Morandé. Eduardo me ha ayudado mucho, hemos trabajado de forma más profesional, él es uno de los mejores de Chile y sabe cómo manejar a cada jugador”.

Míquel es el entrenador de Pereira desde hace tres años, cuando reemplazó a Javier Pasiecznik, quien había sido su coach desde niño. Y uno de los aspectos en que enfocaron el trabajo fue en un nuevo swing, clave en el progreso que hoy evidencia “Mito”.
Pero junto a la técnica, otro aspecto que destaca el golfista nacional, quien sueña con ganar el Masters de Augusta, es la fortaleza mental. “Una virtud que tengo es que soy bien enfocado. La tranquilidad y el siempre estar metido en el presente es lo más importante para un jugador”, dice.

Otro aspecto que considera fundamental es el trabajo físico, un área que no era primordial para los jugadores más antiguos. “Tiger Woods cambió todo el golf, el tema físico, mental, las distancias, todo, y además empezó a trabajar físicamente. Para mí no hay dudas, es el mejor de la historia”.

Sobre lo que viene, Pereira es claro. “Me falta experiencia, conocer más el juego, qué puedo hacer, qué no. Todos le pegan bien a la pelota, todos le pegan fuerte, pero hay detalles que uno debe afinar por su cuenta”. Es la nueva meta, el nuevo objetivo de Guillermo Pereira para seguir alimentando el mito. MT