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Peter Schreyer y Kia: Una década de revolución
Por Carolina Rojas A. Fotos: Kia. 19/11/2016
Peter Schreyer cumple 10 años desde su llegada a Kia, y vaya que han cambiado las cosas desde su aparición en el mercado. De autos corrientes a verdaderos íconos de diseño, así es el responsable del radical cambio de look de una de las más importantes firmas coreanas en el mundo.

¿Se acuerda de cómo eran los autos de Kia hace una década? Probablemente no, ya que hasta ese entonces el concepto de look familiar o diseño de marca no era algo que sonara muy fuerte en los cuarteles generales de la firma coreana.

Sabiendo esto es que, hace 10 años, los altos ejecutivos asiáticos decidieron dar un vuelco y contrataron a un alemán para que asumiera como director de diseño: el responsable del diseño del Audi TT.

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Con ese currículum, Peter Schreyer llegó a cambiarle la imagen a la marca, buscando darle consistencia y sentido al line-up y, más importante todavía, dotar a los modelos de emoción.

Como una forma de presentar esta nueva visión, en 2007 se mostró en todo el mundo el conceptual Kee, que adelantaba las nuevas directrices de diseño de los futuros modelos de la marca. ¿Su característica más especial? Introdujo por primera vez la hoy icónica parrilla “nariz de tigre”, que se ha convertido en la marca registrada de Kia desde entonces.

“Los autos de Kia eran muy buenos, pero demasiado neutros en el diseño. No tenían una distinción característica real. Ahora es fácil reconocer un Kia. La compañía se está volviendo más fuerte como marca”, aseguraba Schreyer en una entrevista de 2010.
Así, la imagen de Kia comenzó a cambiar y a enfocarse en modelos radicales y juveniles. Los autos coreanos ya no eran sólo buenos, estaban en camino a convertirse en objetos de deseo.

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Para el actual presidente y jefe de diseño de Kia (el primero no coreano de su tipo), su inspiración nace de la cultura, el arte, la música y la tradición coreanas, ayudando de paso a que éstas sean más conocidas en todo el mundo. “La gente ahora sabe más de Corea y sobre lo que ahí está pasando. Por un lado, tienes este “latido del corazón” cuando visitas Seúl, y por el otro, tienes el silencio, la concentración. Ambas cosas me inspiran, al igual que a los demás diseñadores”, asegura.

Esa simplicidad de las cosas es lo que ha convertido a Kia en una verdadera revolución, pasando de vender 1,1 millones de autos en 2005 a más de 3,05 millones el año pasado.

» Inspiración global

Por estos días, Kia cuenta con centros de diseño, investigación y desarrollo en diversas partes del mundo, como Alemania, Estados Unidos y, por supuesto, Corea. En ellos se reúnen los proyectos, necesidades y gustos de distintos tipos de consumidores.

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Desde ahí han nacido ideas como las del Kia Soul o el Optima Sportswagon (que sale a la venta a fines de este año en Europa), modelos que se originaron pensando en conductores de todo el mundo y que se han convertido en algunos de los favoritos de Schreyer, al igual que el concepto GT-line, pensado para sacar lo mejor de cada diseño y potenciarlo al límite.

“Cuando uno tiene más de un hijo, los quieres a todos. En mi caso, les tengo cariño a todos los modelos que he diseñado, pero hay uno que sobresale un poco, debo admitir. El concepto GT fue un proyecto que nos dio la oportunidad, a mí y a mi equipo, de crear un auto para viajar con verdadero estilo”, destaca el ejecutivo.

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¿Qué se viene para los próximos años en Kia? Probablemente, evolución y, tal como les ha pasado a marcas más tradicionales, una necesidad por crear nuevos modelos en segmentos donde antes hubiese sido impensado participar.

Lo que sí está claro es que el enfoque seguirá puesto en el diseño. “La marca como se le conocía hace 10 o incluso cinco años se ha ido. Se puede ver en los más mínimos detalles. Lo puedes sentir en la sofisticación de las texturas y los materiales, y lo puedes experimentar en las formas en que están conectadas e interrelacionadas. A medida que avanzamos, es importante que cada cambio sea una mejora y que no sea sólo para parecer diferente”, sentencia Schreyer.

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