[MTMAG.] Pablo Quintanilla: Pasión tatuada en la sangre – mtOnline
[MTMAG.] Pablo Quintanilla: Pasión tatuada en la sangre
Por Lorena Gallardo Gil. Retratos José Domínguez. » Fotos Husqvarna. Agradecimientos TattooRockers RestoBar. 19/12/2016
La historia del actual campeón mundial de Rally Cross Country, nombrado recientemente embajador de Nissan en Chile, bien se puede leer en sus rayados. Hablan de hermandad, sacrificio, superación, pero, por sobre todo, de su amor por las dos ruedas. Casi a primera vista. Partió muy pequeño en este mundo del off-road, que hoy busca conquistar en una nueva faceta. Más maduro, con más experiencia y muy bien preparado física y mentalmente. Así afrontará "Quintafondo" el Rally Dakar 2017.

No es el primero, menos el último. A la fecha van cinco. Cinco tatuajes, entre comillas… Como dos cuentan los brazos completos, uno en la ingle y otros dos debajo de ambas costillas. De ninguno se arrepiente. Todos significan algo y en su momento fueron muy importantes, por algo se los hizo, asegura. Pero el más especial es el que se rayó en 2008. “We ride together, we die together” (“Montamos juntos, morimos juntos)” se le puede leer a un costado. “Demuestra nuestra historia y pasión por las motos”, cuenta Pablo Quintanilla, actual campeón del mundo de Rally Cross Country. Rey de los desiertos, como se le ha titulado también.

La historia y pasión por las motos de Quintanilla es tan de él como de sus hermanos. De hecho, ese mismo tatuaje también lo tienen Andrés y Leonardo.

Todo empezó así. “Un día mi papá, Arturo, nos llevó a ver una carrera de motocross a Los Andes. Nos quedamos pegados con las motos y los saltos. Tanto, que pedimos motos de regalo de Navidad. Nos compraron un par de cuatriciclos, que usábamos los fines de semana en la playa. Después llegaron las motos pequeñas”.
Confidencia que su primer triunfo fue corriendo en 50 cc, en un motocross en San Antonio, cuando apenas tenía cinco años. Sólo para hacerse una idea.

Como se podía suponer, de ahí no paró. Lo primero fue lo primero, eso sí. Sus papás lo enviaron junto a sus hermanos menores, Andrés y Leonardo, a la Dave Millsaps Training Facility, en Georgia, Estados Unidos, una de las más prestigiosas academias, donde completó su formación como piloto a nivel competitivo.

Fue entonces cuando nació su gusto por los tatuajes.

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“Cuando era chico veía que los pilotos gringos de motocross tenían tatuajes. Ese look era muy fuerte allá. De ahí que cuando regresé a Chile fuimos con mis hermanos a tatuarnos el portanúmero de nuestras motos. El mío fue el 102. Debo haber tenido 16 o 17 años”.

Volvió y comenzó a cosechar triunfos. Nada menos que 13 veces se coronó campeón del motocross chileno, y en cuatro oportunidades se quedó con la Copa Esemar de enduro-cross. Su despegue internacional fue en 2001, cuando se impuso en el Latinoamericano MX1 de Guatemala.

Una década más tarde, en 2012, decidió pasar al rally, donde destacó al ganar el Desafío del Desierto en Iquique y el Rally de Antofagasta, ambas fechas del Campeonato de Chile. Un año después, se coronó campeón del Dakar Series Desafío Inca en Perú y también del Latinoamericano FIM Atacama Rally.

Fue entonces que llegó al Dakar.

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“El Dakar es una sola cosa: duro. Puede tratarte pésimo, llevarte al límite de tus fuerzas y castigarte, pero, a la vez, es un desafío tan grande, que te obliga a darlo todo. En mis dos primeros Dakar como piloto privado, 2013 y 2014, lo pasé pésimo. Abandoné al tercer día y la frustración fue grande. Pero en 2015 había aprendido la lección y terminé cuarto, y este año, ya en el equipo oficial Husqvarna, logré subir al podio y sentir la recompensa del trabajo bien hecho”.

» “Quintafondo”

Pablo Quintanilla, 30 años recién cumplidos, motociclista chileno formado en el motocross y dedicado desde 2012 al rally cross-country. Así se presenta el sanantonino, más conocido como “Quintafondo”, desde que una reconocida revista de motos lo apodara así por un programa argentino de deportes extremos. Calzaba con su apellido.

Quintanilla, “Quintafondo”, como se prefiera, hoy se prepara para un nuevo Rally Dakar. La Husqvarna FR 450 Rally seguirá siendo su moto. Acaba de renovar contrato con la marca austríaca hasta 2018.

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Seguramente su nombre volverá a sonar fuerte desde el 2 de enero próximo, cuando arranque una nueva edición de la prueba madre del cross country. Hay confianza y las expectativas están por las nubes.

Esto, porque Quintanilla viene de proclamarse campeón del Mundial de Rally Cross Country. Su triunfo se dio así. A la última fecha de la competencia, en Marruecos, el sanantonino llegaba como líder, con 77 puntos, luego de un tercer puesto en Emiratos Árabes, un segundo lugar en Qatar y el triunfo en el Atacama Rally. Con terminar tercero en la cita africana le bastaba para quedarse con el título. Nada importaría entonces lo que hicieran Sam Sunderland y Toby Price, los únicos que podían arretarle la corona. Pues bien, tras ser segundo en la etapa final, Quintanilla remató tercero en la carrera, detrás del australiano y el británico. Justo lo que necesitaba para alzar la copa, colgarse la medalla y bañarse de champaña.

Era su segunda temporada haciendo el calendario completo del Mundial. En la primera, ya había alcanzado el subtítulo.
“Ser campeón del mundo me hizo muy feliz . Me llenó de una gratificación enorme, por el sueño hecho realidad. La celebración con el equipo Rockstar Husqvarna fue intensa, pero corta. Después de una semana corriendo en el desierto y con tanta tensión, estábamos todos muertos de cansados… Pero al regresar a Chile en la mañana, estaban mi polola, mis hermanos y amigos con champaña y cotillón en el aeropuerto. El festejo partió ahí mismo y terminó esa noche en Viña del Mar”.

» Dakar, en proceso

estino soñado: “Cualquier playa que tenga el agua más caliente que la de Viña del Mar, jajajaja”.
Comida favorita: “Albacora con salsa de camarones, servida en algún restaurante de caleta de Taltal”.
En sus tiempos libres le gusta: “Ver películas, tranquilos con la Feña, mi polola, con las luces y el teléfono apagados, comiendo algo rico y con una buena copa de vino”.

Cualquiera de esas opciones está bloqueda por ahora para Pablo. La única liberada es la de entrenar.
“Entreno la parte física en el gimnasio tres veces por semana en la mañana, más tres sesiones de bicicleta de ruta o MTB en las tardes. También hago tres días de moto enduro o motocross en Los Pinos de Bosques de Montemar, y dejo el domingo para descansar. Y una vez al mes, viajo al norte una semana para hacer ciclos de entrenamiento de rally y navegación en el Desierto de Atacama, de Vallenar a Calama”.

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La cabeza está puesta ciento por ciento en el Dakar. No hay espacio para otra cosa que no sea completar la preparación física, técnica y mental para la carrera más difícil e importante del año. “Paso la Navidad en casa y el 26 ya estaré viajando a Asunción”.

La competencia arrancará en Paraguay, para continuar en Bolivia y terminar en Argentina. En total, serán 12 etapas.
Pablo se define como perseverante, disciplinado y equilibrado. No soporta la flojera, la mediocridad y la falta de rigor. “Las cosas cuestan, y hay que sacarse la cresta para lograrlas, pero no sólo un día, sino que todos los días”.

Para el próximo Dakar, el piloto chileno dice que está bien preparado física y mentalmente, maduro como piloto y con más experiencia en la navegación. Que eso le puede ayudar a salir de situaciones complicadas o superar días malos, pero igual no se puede confiar, porque el Dakar sigue siendo duro para todos.

¿Qué es lo más díficil de esta prueba  respecto de otras? “El Dakar tiene dos semanas de carrera, a diferencia de las del Mundial, que duran una semana. Ya eso es un desgaste físico y mental superior. Los terrenos son muy variados, porque vas por montañas, valles de arena, dunas, borde costero, ríos secos, piedras, hay de todo. Y las etapas son largas, de 500 km cronometrados en promedio, más enlaces de hasta 500 km más”.

¿Y qué es lo más difícil de ser piloto profesional? “En mi caso, ser chileno. Acá es muy difícil encontrar apoyo, salvo el de tu familia y de una que otra empresa que se la juega porque algún gerente logra entender y valorar lo que haces. Aparte, las motos acá son caras, los repuestos también, y son escasos; no tenemos buenas pistas y en los medios reconocen muy poco el trabajo de un piloto, porque a la mayoría de los periodistas deportivos sólo les gusta el fútbol y no siguen el motociclismo, entonces el retorno que le dan es bajo. La ruta que abrió Carlo de Gavardo, los logros de “Chaleco” López, la llegada del Dakar y mi título mundial son hitos que han ayudado a mostrar la jerarquía de los pilotos chilenos, en este caso de rally, pero falta mucho por mostrar todavía”.

No hay duda de eso. Quién sabe si quizás lo próximo que lucirá será un nuevo título mundial, el del Rally Dakar 2017, junto con un nuevo tatuaje en su honor. “Dependería de lo que sienta en el momento. Pero seguro que valdría la pena sufrir un poco más después de dos semanas a fondo”. MT

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