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[MTMAG.] Locura y pasión en el desierto
Por Mauricio Monroy S. » Fotos: Red Bull. 14/02/2017
El austríaco Markus Stöckl llegó hasta el imponente desierto de Atacama para establecer un nuevo récord de velocidad en una mountain bike estándar. Tras dos años de entrenamiento, el deportista subió a más de 4 mil metros de altura y atacó una pendiente de 45°, descendiendo más de 1.200 metros hasta alcanzar los 167,7 km/h. Emoción desatada en el norte de Chile.

Una locura. Es lo que pensó Markus Stöckl cuando comenzó a trabajar hace dos años su gran desafío: establecer un nuevo récord de velocidad en una bicicleta mountain bike estándar. Para dar vida a este proyecto, definió el lugar en el que intentaría la hazaña de sobrepasar los 160 km/h.

El desierto de Atacama, con su inmensidad y multiplicidad de colores, fue el escenario que eligió el austríaco, que anteriormente ya habría quebrado este registro en una cancha de ski, en Francia y en un volcán, en Nicaragua.

P-20170109-00660_News  Tras dos años de intenso entrenamiento, Stöckl arribó a nuestro país a mediados de diciembre pasado. Y el martes 13 del último mes lo atesorará como su día de la suerte. Aquella jornada subió a unos 4 mil metros y desafío a esa pendiente de 45°. Con el viento en contra y pulsaciones que llegaron a 170 por minuto, descendió 1.200 metros, alcanzando en una velocidad de 167,7 km/h.

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Tras finalizar el impresionante recorrido. Stöckl se inclinó, y con los brazos cubriendo su rostro, liberó la emoción contenida por tantos meses. Es que, el sólo intento de récord ya se había transformado en una odisea, puesto que para ensayar trabajó en todo tipo de superficies, desde la nieve de su hogar a 11 mil kilómetros de Chile, hasta las montañas de nuestro país. Obviamente, hubo un número importante de caídas, pero que sólo provocaban mayor determinación por conseguir su sueño.

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“El proyecto completo fue una gran aventura y esto es solo el final de una gran travesía. Viajamos a otro continente, directo al desierto tras infinitas horas de trayecto, durmiendo en carpas en medio de las montañas, con un grupo de personas increíbles. Todo fue muy emocionante, ya que nunca sabías con lo que te podías encontrar”, indicó el austriaco de 43 años.

Respecto a las mayores dificultades que encontró, el recordman señaló que “era difícil alcanzar la máxima velocidad. Después de 160, cada km/h es un gran esfuerzo, pero si quieres alcanzar un objetivo determinado, tienes que darlo todo”. MT

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