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[MTMAG.] Alex Honnold: Sin lugar para el miedo
Por Isabella Perciavalle. Foto principal: REEL ROCK Film Tour: Half Dome. Yosemite, California 30/04/2017
A cientos de metros del suelo, desafiante de la naturaleza y la muerte. Alex Honnold, especialista en subir muros rocosos sin cuerda, visitó nuestro país como parte de la décima edición de The North Face Master de Boulder. Aquí, su historia y sus intereses, un estilo de vida que tiene como eje principal la montaña.

Un riesgo calculado. La pacífica sensación de sentir un abismo en los pies siendo consciente de cada uno de los movimientos. Alex Honnold no es cualquier escalador. Con 31 años, el estadounidense se dedica a ascender murallas rocosas de más de 700 metros de altura, sin cuerdas ni arnés, sólo contra la naturaleza.

Equipado con una polera cómoda, pantalones, zapatillas de escalada y una pequeña bolsa de magnesio, Honnold deja de lado el miedo para practicar la modalidad de solo integral, deporte que para muchos puede parecer adrenalínico, pero que para él estuvo desde la infancia en su genética.

“Siempre escalé edificios, árboles, me gustaba estar en el tope de las cosas. Mis papás leyeron sobre un gimnasio de escalada que estaba recién abierto (en Sacramento, California), y obviamente lo hice”, recuerda Honnold.

Foto: Jimmy Chin

Foto: Jimmy Chin

Fue ahí donde comenzó su historia, cuando una noche entró al establecimiento para escalar sin cuerdas, y cuando a los 19 años se dio cuenta de que estaba para cosas más grandes y se atrevió a hacer su primer gran solo en Lover’s Leap, un muro cerca del lago Tahoe, en California.

Desde 2005 ha escrito cada uno de sus ascensos en una “biblia”, “ya llevo tres, acabo de terminar mi segundo diario”, asegura. Pero su trayectoria de big solo no es un tema que deja al azar, pues para los grandes solos todas las piezas deben estar en su lugar.

“Hay normalmente una combinación de factores, como que tenga un significado personal, o que haya querido por mucho tiempo. O también un significado histórico, algo que haya sabido desde que era un niño”, confiesa, “todo tiene que tener un correcto nivel de desafío, algo que sea los suficientemente difícil para que sea inspirador, pero que no sea tan difícil como para caer y morir. Tiene que estar entre esos dos extremos”.

Precisamente, el tema de la muerte, si bien puede parecer algo que ronda su especialidad, no es algo que le atormente. Tampoco le atemoriza, pues, según indica, “quiero hacer una diferencia ente el riesgo y las altas consecuencias. El free solo tiene altas consecuencias, si te caes, probablemente morirás, pero el riesgo no es tan diferente, o la probabilidad de caer, no es tan diferente a que si llevas una cuerda puesta. Cuando hago free solo tengo una escasa chance de caer, por eso la importancia de practicar, entrenar y prepararse. Entonces, no lo veo tan riesgoso, la chance de caer es muy, muy baja, pero si lo hago, sería algo muy malo”.

peter mortimer

Foto: Peter Mortimer

Consciente de los peligros, le consultamos sobre la inspiración que tiene para vivir al límite: “Yo sé que la inspiración de las personas viene de muchas partes, pero la mayor parte de la mía viene de ver las montañas y emocionarme al respecto”. En ese sentido, Honnold tiene un lugar favorito, y es el Valle de Yosemite, en California. “Paso más tiempo escalando ahí que en cualquier parte del mundo, dice. Es tan hermoso, lo amo”, añade.

» Itinerancia sobre ruedas

Son entre 30 y 40 horas semanales las que Alex pasa escalando al aire libre. Como puede esperarse, es imposible que tenga un hogar estable para viajar cada día a las montañas. Es así como se convirtió en un nómade sobre ruedas y hace más de 10 años que vive sobre una furgoneta. Primero en una Ford Ecoline y, desde el año pasado, en una Dodge Promaster, pues su hogar itinerante se complementa con su forma de vida.

“Para escalar rocas en los Estados Unidos hay muchos lugares fáciles donde acampar, además estas áreas están muy alejadas. Es un gran país y tienes que recorrerlo”, cuenta.

De cinco a seis meses por año, la van tiene todo lo necesario, es casi como un departamento completo. “Tiene cocina, un horno, un lavaplatos, una cama agradable, un montón de lugares para guardar cosas, es muy cómodo. La vieja Ecoline tenía la misma distribución, pero era mucho más pequeña y no te podías parar adentro, y esa es la peor parte, tener que vivir tu vida agachado”.

 

Alex Honnold - Max Whitaker - 1

Foto: Max Whitaker

Pero recorrer caminos de tierra sobre una van no es tan fácil. Maltratadas, pero resistentes, Honnold ha tenido más de algún percance. “La Ecoline tenía un choque en la parte de adelante por haber impactado contra una piedra, pero aun así funcionaba todo bien”, recuerda.

Hace unas semanas, Honnold compró una casa en Las Vegas, la cual espera tener como residencia permanente. Pero eso no quita abandonar su modo errante, con el que tiene la libertad de moverse donde quiera.

En paralelo a la opción de vivir en un furgón, otro aspecto que caracteriza a Alex es su estilo de vida simple, y así mismo lo define. “Obviamente, la conexión está en la simplicidad”, reflexiona. “Todo es una manera simple de vivir, enfocada 100% en la escalada. Por otro lado, en el free solo uno trata también de encontrar el camino de la manera más sencilla”.

Ser consciente por el medioambiente y ejercer un impacto propio en el mundo es otro de los elementos que conforman su ADN. Además de ser vegetariano, desde hace cinco años tiene su propia fundación -Honnold Fundation-, que tiene como fin promover las energías limpias con uso de paneles solares, la mayoría en Estados Unidos y África.

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REEL ROCK Film Tour: Half Dome. Yosemite, California

 

Honnold también disfruta de otros deportes de montaña. “Principalmente escalo”, ríe, pero andar en bicicleta y esquiar también son sus pasatiempos, es más, una de las principales razones por las que compró una casa fue para tener su propia bicicleta. “En la van no hay espacio para ese tipo de juguetes”, comenta, por lo que muchas veces tenía que pedirla prestada a un amigo.

Lo próximo de Honnold será en primavera, cuando vuelva a contemplar Yosemite, aunque el verano estará reservado para escalar los grandes muros de granito en Alaska. Con cerca de 1.500 m, están entre los más grandes del mundo. Exactamente, Alex está para cosas grandes. MT

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