[MTMAG.] Carmen Novion, equitadora chilena: Sueños que galopan a los Juegos Olímpicos – mtOnline
[MTMAG.] Carmen Novion, equitadora chilena: Sueños que galopan a los Juegos Olímpicos
Por Por Mauricio Monroy S. Fotos: Zé Domínguez. 24/04/2017
La joven promesa de la equitación nacional prepara su viaje al Mundial de Argelia, evento al que clasificó con el mejor tiempo entre 270 competidores del mundo. Con una serie de medallas colgadas en su pecho y apenas 17 años, esta deportista, que creció entre caballos, cuenta su particular historia mientras se ilusiona con representar a Chile en la máxima cita deportiva del planeta.

Noviembre de 2016. En el Complejo de Equitación de la Universidad Católica el campeonato de saltos avanza con tranquilidad. En la cancha, una de las grandes promesas de la especialidad, Carmen Novion, demuestra sus antecedentes y se perfila como ganadora del certamen junto a su caballo Jaeger Boy, su inseparable amigo desde hace dos años. En la tribuna, su familia ve con orgullo los progresos de una niña que ama lo que hace. Su padre, como en tantas ocasiones, graba cada uno de los saltos. Hasta que ocurre lo inesperado.

“Estaba en la preliminar más alta, me había ganado todo, iba con el mejor tiempo, pero antes de llegar a una triple (tres palos) traté de esperar al caballo, pero él salió antes y nos fuimos contra los palos. Nos caímos hacia adelante, me quebré la nariz y me fracturé dos dedos. Eso no fue lo peor, el problema es que los caballos llevan unos tacos de metal en la herradura que les permiten afirmarse mejor, y cuando nos caímos, se pasó a llevar con estas especies de estoperoles y se rajó el pecho”, recuerda Carmen.

El momento era de absoluto desconcierto. El padre de la joven equitadora había saltado a la cancha a ver el estado de su hija, mientras Carmen gritaba por su caballo, por su amigo.

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“Lo veía sangrar de tal manera que pensaba que se iba a morir. Hace un tiempo se me había muerto un caballo, cuando era más chica, y no quise irme a despedir, porque me dio susto. Pensaba todo el rato en eso, y me decía que no podía pasar de nuevo, siempre me arrepentí de no haberme despedido de ese caballo, así es que les pedía a los encargados que me trajeran una silla para estar a su lado. Yo lloraba y lloraba. Esto era en la mitad de la cancha, frente a todo el mundo. Por suerte, estaba presente mi veterinario, y nos fuimos al Club Hípico para ver qué se podía hacer, si se lograba salvar. Era viernes, hora punta, y los autos nos abrían el camino y yo pensando todo el tiempo que mi caballo se iba a morir, no puedes creer la manera en que sangraba. Llegamos en tiempo récord, lo alcanzaron a operar y se salvó. Después de cuatro meses, mi caballo se recuperó por completo, volvimos a competir y ganamos de nuevo”.

Dos días después, Carmen Novion volvió a competir. Con fractura en dos dedos y nariz. No estaba junto a su inseparable caballo Jaeger Boy, pero sí se presentaba en la cancha y demostraba un coraje poco usual. Pudo quedarse en casa, escribiendo en redes sociales o conversando con amigas, algo normal en una joven de 16 años. Escogió regresar al mismo lugar del accidente y la ovación que recibió por parte de los presentes pocas veces se ha visto en la equitación.

La historia podría ser parte de una película. Pero es un capítulo en la vida de la Carmencita, como le dice su padre, una vida ligada a los caballos que la tiene hoy convertida en la gran promesa de la equitación chilena, soñando algún día con llegar a ser parte de los Juegos Olímpicos.

» Entre caballos

Carmen Novion nació el 2 de febrero del año 2000. Es la tercera hija del matrimonio entre Juan Francisco Novion y Alejandra Cremashi. Su llegada fue en un momento muy complejo para su familia. Meses antes, en octubre de 1999, sus abuelos paternos habían fallecido en un accidente aéreo.

“Fue el nacimiento más llorado de todos, creo que vino a cumplir una misión”, recuerda su padre, agregando que “a la clínica fue tanta gente, pasábamos por un momento sumamente difícil y nuestra hija vino a tapar un dolor gigante. Y aunque no era la idea inicial, le colocamos el nombre de mi madre”.

Desde ahí, prácticamente la vida de Carmen ha estado ligada al mundo ecuestre. Su madre también es una destacada amazona, por lo que le ha tocado desde bebé estar rodeada de caballos. “Desde muy chica ha estado en las pesebreras. Se tomaba la leche al lado de los caballos cuando guagua, por eso creo que su conexión con estos animales es tan grande”, indica Juan Francisco Novion.

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Tal nivel de relación la llevaría más temprano que tarde a montar. “Antes de aprender a leer ya estaba arriba de un caballo. Empecé a los cuatro años, mis dos hermanos mayores también entrenaban, y yo siempre los venía a ver. Mi mamá también compite, entonces me metió muy chica a la escuela de pony, donde tuve una muy buena base de equitación, pues tenía un profesor que era excelente”, recuerda con facilidad.

Los deseos de ir avanzando fueron más rápido de lo esperado. A pesar de ser una pequeña niña, quería dar un salto mayor. “Mi pony se llamaba Chilenito, era un caballo chileno que lo sacaron del rodeo. Fue mi primer caballo. Pero yo miraba a mis hermanos que estaban en los caballos grandes y quería subirme a esos. ‘Carmen, tienes cinco años, no puedes’, me decía mi mamá, pero parece que fue harta la insistencia, ya que a los siete años me pasaron a los caballos grandes. Yo era enana, un punto arriba del caballo. Me acuerdo que mi mamá me decía que volviese a los pony, pero yo decía que no, que quería seguir en los grandes. Y a los ocho años salí campeona y vicecampeona en pruebas donde participaban niños de todas las edades”.

Desde ahí, los éxitos se han ido sucediendo. Una serie de triunfos en Chile, además de destacadísimas presentaciones en el extranjero, le han permitido transformarse en una promisoria figura del deporte nacional. Sus cercanos lo saben y siempre está ganándose palabras de afecto, de hecho, mientras conversamos con Carmen en las pesebreras del Club de Polo San Cristóbal, desde un caballo le gritan: “Linda copa la del último fin de semana, felicitaciones”. Otro, se acerca a tomarle fotografías mientras posa para nuestra revista junto a su caballo. Ella sólo sonríe, no se marea con el éxito y agradece el afecto de lo que considera una gran familia, el mundo ecuestre nacional.

» El gran día

A pesar de su corta edad, Carmen luce en su historial una serie de trofeos. Eso sí, el día que quedará en su memoria y que se transforma en un punto de inflexión en su carrera deportiva ocurrió en octubre del año pasado.
Ese mes, contra todos los pronósticos, ganó medalla de bronce en el Campeonato Americano de la Juventud de Salto Ecuestre en Sao Paulo, tanto en equipos como en individual. Sólo fue superada por Brasil, una verdadera potencia mundial de la especialidad. Pero no fue lo único.

Días después vino lo mejor. Disputó la etapa chilena del World Jumping Challenge de la Federación Ecuestre Internacional (FEI), un clasificatorio para el mundial que se realizará entre el 3 y 6 de mayo en Argelia.

“El selectivo del mundial tenía 10 grupos. En cada grupo había cuatro países y de ahí sólo clasificaban dos. A diferencia de otros deportes, el clasificatorio se realiza en paralelo, en pistas idénticas que validan jueces internacionales de la FEI. Fueron tres jornadas de competencia en las canchas de la Escuela Militar y del Santiago Paperchase, con dos recorridos cada día”, explica la joven, que hoy cursa tercero medio en el colegio Los Andes.

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A pesar de que cargaba con cierto favoritismo, Novion no estaba en las mejores condiciones físicas. “Con Jaeger Boy estábamos muy afiatados como binomio, empezamos a hacer los primeros recorridos y me fue bien. El segundo día gané y dije que tenía que ponerme las pilas a fondo para clasificar. Pero el último día estaba muy enferma, al punto de que me habían prohibido hacer equitación por una enfermedad. Y yo ahí, con casi 40 grados de fiebre, mi papá me decía que no participara, que ya vendría otra opción. ‘Imposible’ le dije, voy a sacrificarme dos horas de mi vida para clasificar al mundial.
Hice la primera cancha perfecta, con cero, y cuando salí casi me desmayo del dolor. Después me dicen que debo ir al desempate, entonces me subí al caballo y clasifiqué. El dolor valía le pena”.

El resultado fue histórico. “Fui la primera entre 20 chilenos, contra personas que desde chica yo los veía competir, lo que me tenía muy contenta, pero igual debía esperar por los resultados de los otros países. Me habían dicho que una uruguaya había sacado mejor puntaje, pero no fue así, yo había sido la primera del grupo regional”, recuerda con emoción.
La mejor noticia demoraría unos días en llegar.

Con un tiempo de 39″65, Novion no sólo fue la mejor de la Zona Americana 1, además impuso la mejor marca mundial. “Salir primera de Chile era increíble, después que te digan que fuiste la mejor del grupo, era mucho mejor. Pero después, me avisaron que fui la que tuvo el mejor tiempo de todo el mundo. No me la creía, todavía no me la creo”, precisa entre sonrisas.

» Los pilares

Llegar a disputar un mundial es algo soñado para cualquier deportista. Carmen Novion lo sabe y está consciente del desafío, por lo mismo, ya prepara el viaje. Pero llegar a esta instancia no es sólo producto de su esfuerzo, reconoce que existe un equipo clave en su carrera.

“La equitación no es un deporte barato y acá el apoyo de mis padres es fundamental”, indica. Ese apoyo se refleja en un equipo de nivel internacional, compuesto por el coach Joaquín Larraín; un veterinario brasileño, que es parte del equipo olímpico, y que viene una vez al mes a revisar a Jaeger Boy, y un ordenanza (Enrique Abaraca), otro pilar, ya que es quien cuida al caballo, lo ensilla, lo alimenta y lo tiene feliz.

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Pero nada funcionaría si la relación con Jaeger Boy fuese distinta. Nos basta unos segundos para ver esa estrecha cercanía, pues nada más se acerca Carmen, el equino muestra su felicidad. Ella lo abraza, lo acaricia, lo besa y lo premia con azúcar. Se ve el afecto mutuo, lo que se traduce en la cancha. “Es hijo de un caballo olímpico, Jaeger Master, que era de mi profesor. Se lo compré hace como dos años y la conexión fue inmediata. Antes, tuve una yegua por varios años y nunca nos complementamos de esta manera, en cambio con Jaeger Boy entramos a la cancha y pocas veces hemos fallado, conozco cuando le pasa algo. Somos uno”.

El camino ahora será quizás aún más complejo. El mundial este año, luego los Juegos Olímpicos de la Juventud en Argentina y el paso a la categoría Young Rider, donde los saltos van desde 1,40 metros. Más adelante, la ilusión está definida en la máxima cita deportiva. Los Juegos Olímpicos son el gran sueño de esta joven, que junto a su caballo escriben una de las historias más prometedoras del deporte nacional. MT

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