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[MT MAG.] Clemente Seguel, del sueño a la promesa
19/09/2017
Con sólo 17 años, el joven velerista de Algarrobo ya registra una de las carreras más prolíficas de la vela nacional. Con los objetivos claros y mucho entusiasmo, el deportista de Algarrobo conversó con nosotros acerca de su vida diaria, sus sueños a largo plazo y la importancia que ha tenido su entorno para alcanzar sus logros.

Clemente Seguel es un adolescente especial. No tiene novia, no sale de fiesta con frecuencia y se queda estudiando hasta tarde cada vez que puede.

Es que con 17 años, su amor por la navegación se ha convertido en el verdadero motor de su vida, uno que llega con la fuerza del océano y que llena cada minuto de su tiempo.

“No es una prioridad ahora, tuve una polola como a los 14, pero la relación fue un cacho, además que de verdad no hay tiempo. Si pincho con alguna ahora, voy a tratar de enseñarle a navegar, así viajamos juntos”, asegura entre risas el joven deportista desde su casa en Algarrobo, mientras pospone un rato sus estudios para conversar con MT MAG.

A su corta edad, Clemente ya registra una larga lista de títulos. El año pasado fue reconocido como “Promesa Deportiva” por el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile, principalmente por sus títulos nacionales en Optimist, vicecampeonatos sudamericanos en Laser Radial, un Top Ten en Mundial Youth en la misma categoría y dos coronas locales en Laser 4.7, sin olvidar el vicecampeonato Mundial Juvenil, su logro como Campeón Norteamericano Juvenil y medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de Playa, entre otros tantos.

©BenjaSans.com

Con este currículum, ahora este joven velerista enfrenta uno de los años más desafiantes de su carrera, con clasificaciones a tres mundiales. En el primero de ellos, el de Laser Standard U21, disputado en Nieuwpoort, Bélgica, terminó número 21 de un total de 122 participantes de 41 países, registrando el segundo lugar de la categoría  sub 19.

Con otros cinco hermanos, todos deportistas, Clemente viene de una familia navegante y donde siempre se ha fomentado la actividad física. Oriundo de Talca y con 12 años viviendo en Algarrobo, entró a las velas a los ocho años, gracias a los talleres deportivos de su antiguo colegio en Casablanca.

“Los talleres en el club eran todos los días miércoles y me quedaba cerca de la casa, así que aproveché la posibilidad y probé. Ahí me interesé por aprender más y ya después lo único que quería era navegar y navegar”, recuerda Clemente, que incluso arrastró a su padre en esta aventura en la escuela de la Cofradía Náutica del Pacífico, que es su club. “Me picó el bicho y ya no pude parar más”, sentencia.

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Pero a pesar de sus evidentes capacidades, la carrera de Seguel no ha sido fácil. La vela no es un deporte barato.

“Ya el precio de la embarcación es un tema. Esto no es como correr, que tienes que tener las zapatillas y poco más. Por suerte, la federación se la está jugando por las futuras generaciones y el Comité Olímpico también, lo que es bastante bueno para los que estamos surgiendo. El año pasado y este he recibido más ayuda, pero antes de eso todo el apoyo económico venía de mi familia, del club y de mi esfuerzo personal. Igual no me puedo quejar, auspiciadores tenemos, que son marcas náuticas que apoyan con material, lo que ayuda muchísimo”, aclara.

Lo mismo ha sucedido con el tema de los viajes a los campeonatos, donde habitualmente tiene que ir solo. “Cuando viajo es sin familia. Ahora en Bélgica también fui el único chileno, porque gané el selectivo, y a quien ganara le iban a pagar parte del viaje. Allá me junté con un ecuatoriano, un uruguayo y un entrenador venezolano, que fueron como mi equipo. Cada vez que viajo tengo que sacar un permiso notarial, porque todavía soy menor de edad, pero viajo solo desde los 14, así que ya estoy un poco acostumbrado”, relata con seriedad.

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Combinando el deporte profesional con la vida de un escolar común y corriente, Clemente tiene que hacer varios malabares para sacar su último año de educación media.

“Si me preguntan qué quiero estudiar, todavía no lo tengo muy claro, podría ser Ingeniería Naval, para seguir cerca de lo que me gusta hacer, pero lo más importante es no desvincularme de la navegación. Por ahora, eso sí, voy a posponer mis estudios para hacer campaña el año que viene, pero también depende de si consigo más auspiciadores”, comenta desde su faceta estudiantil.
Su colegio, el Caernarfon College, y su director, John Eason, han sido fundamentales para el desarrollo de su carrera, pues le han permitido la flexibilidad necesaria para asistir a los campeonatos sin la necesidad de dejar por completo las salas de clases: “El director es muy pro deporte, le apasiona el rugby y cualquier cosa que tenga que ver con el deporte la apoya. Cuando salgo a competir, pido los permisos y él me deja sin ningún problema. Así, cuando vuelvo me pongo al día con lo atrasado y retomo. La clave está en tratar de dejar las pruebas lo más adelantadas posibles. En mi curso somos cinco, y somos muy unidos. Mis compañeros me bancan mucho, me mandan la materia para que yo estudie o haga los trabajos en el avión y en los tiempos libres, y ese apoyo también se agradece y es fundamental”.

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A sus 17 años, y al contrario de jóvenes de su edad, Clemente tiene objetivos claros. “A los 25 o 30 años espero estar con alguna carrera lista si es que no me dedico a entrenar a fondo, pero ya con unos Juegos Olímpicos en el cuerpo, que es mi máxima aspiración. La primera vez que los vi fue a los seis años y vi que era un megaevento. Desde ese momento quise participar. Ya el 2020 son los de Tokio y podríamos buscar el selectivo el próximo año, el Mundial de Dinamarca”, sueña Seguel.

¿Te pesa el calificativo de “promesa” de la vela chilena?

Trato de no darle tanta importancia al tema, pero sé que después de Matías del Solar, que es un verdadero crack, vengo yo. Igual trato de no pensar mucho en eso. Voy paso a paso, aunque tener resultados es importante, porque todo el mundo está pendiente de ti. Estoy con las pilas bien puestas”. MT

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