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[Test drive] Land Rover Discovery: Cuando el límite está en la mente
Por Carolina Rojas Arenas 23/09/2017
De la tierra al barro y luego a la nieve. Probamos la quinta generación del Land Rover Discovery en todos los terrenos posibles, e incluso nos acomodamos en la tercera fila de asientos. ¿El resultado? Confort y versatilidad pura.

¿Qué se necesita para hacer una buena prueba off-road? Tierra, barro, piedras, arena, nieve, cruces de agua e incluso un poco de carretera.
Todo eso hicimos para probar la quinta generación del Land Rover Discovery, modelo que demostró su valía en una ruta extrema de más de 750 kilómetros, en el norte de Chile.

Aunque pueda sonar un poco agotador, hacer una prueba tan extensa en sólo dos días, el renovado Discovery hace que todo se haga más sencillo.

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A bordo el nuevo sistema de infoentretenimiento In Control Touch Pro, nos mantiene entretenidos con buena música, ubicados gracias al GPS y atentos a todo lo que sucede con el vehículo. Además de la tecnología, este habitáculo tiene capacidad para hasta siete ocupantes, pero capacidad real, ya que las plazas traseras cuentan con suficiente espacio para que se suban dos adultos cómodos, con buena visibilidad hacia adelante y sus propios puertos USB.

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Es que en esta generación el toque premium de los ingleses se llevó a un nuevo nivel, no sólo con énfasis en las zonas de contacto y los asientos. En el Discovery todo está pensado para que uno pueda pasar de una ruta en barro a la más elegante ópera sin cambiarse de vehículo. Un detalle que lo demuestra es el triple sello de sus puertas, que además de evitar filtraciones y ayudar a la impresionante insonorización, logra mantener los bordes completamente aislados, evitando esa típica mancha de barro en las pantorrillas cuando nos bajamos en medio de una ruta fuera del camino.

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Más allá de hablar de las dimensiones (que aumentaron en casi todas las direcciones), o de la evidente renovación en el diseño, que se ve a simple vista, aquí lo importante son las capacidades y todo lo que se puede hacer con este auto.

Es que la herencia off-road del Land Rover Discovery exigía una prueba extrema, cómo no, si este modelo es un emblema de los paseos fuera de ruta. Y así fue que salimos a recorrer los alrededores de Copiapó, con cordilleras nevadas, salares y playas, para meternos en todos los terrenos posibles.

 

Tecnología que resalta

Independiente del terreno y de la experiencia del conductor, la estrella es el sistema Terrain Response 2, que rápidamente adapta al vehículo a las condiciones del suelo, haciéndonos sentir seguros incluso en un tramo que mezclaba tierra y nieve.

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Otro punto a favor es, sin duda, la suspensión, que hace que el Discovery sea de lo más agradable de manejar, sobre todo gracias a un nuevo sistema que permite elevar o reducir el despeje al suelo (de 283 mm), dependiendo de la velocidad o el tipo de camino. Y aunque no nos metimos a aguas profundas, destaca su capacidad de vadeo de 900 mm, los que en caso de ser necesario permiten transitar con el agua bastante más arriba de los neumáticos y con toda seguridad.

Con el dinamismo de un vehículo más liviano y pequeño, en la carretera el Discovery tampoco se deja amedrentar. Su dirección tiene un tacto bastante deportivo, al igual que el motor bencinero testeado, el V6 3.0 sobrealimentado de 340 Hp, que tiene un óptimo desempeño y deja más que felices tanto a quienes buscan algo más de deportividad como a aquellos que sólo quieren pasear tranquilamente.

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