*

[Kawasaki Versys 300 X] Para todo tipo de batallas
19/10/2017
Kawasaki se alienó con la tendencia minitrail al dar forma a su aplaudida Versys 300 X ABS.

No hay para qué tirarse a cruzar el desierto del Sahara, se puede empezar por una ruta llena de naturaleza, pero más cerca de nuestro entorno, siempre hay algo y ahora Kawasaki tiene la moto para que más usuarios se animen a anotarse en aventuras más allá del camino convencional…

Ese fue, con mucha exactitud, el extracto del discurso con que un alto ejecutivo mundial de Kawasaki dio la bienvenida a la Versys 300 X en la apertura del Salón de la Motocicleta de Milán de finales del año pasado.

La alta demanda mundial de esta multipropósito de baja cilindrada explica el paréntesis que aguantó el mercado nacional hasta que por fin, hace un par de semanas, la marca japonesa la puso en sus vitrinas. La puso y ahora está esperando reponerla, porque se agotó en pocos días. El embarque que lo soluciona todo ya se acerca a nuestros puertos.

En el intertanto, fuimos capaces de raptar cinco días el ejemplar que Cidef reservó para las pruebas y demases. Tiempo suficiente para habernos sacado las ganas de vivir el tan aplaudido estreno mundial de hace casi un año.

Si bien el motor es el mismo de la Ninja 300, las sutilezas de su mano japonesa vinieron por la parte ciclo. Esta moto de 175 kilos y honesta apariencia trail recurre a un chasis de espina central en acero de alta tensión (acoge el motor por arriba), al que va anclado el basculante. Atrás podemos instalar maletas laterales y top case, pero tranquilos, que el fabricante dispuso un subchasis reforzado para aguantar la carga que implica lo descrito.

Noté que muchos de los que se acercaron a socializar sobre esta moto creyeron que se trataba de una máquina de cilindrada mucho mayor a sus reales 296 cc. La arquitectura está bien lograda, dejando una línea estilizada que recorre desde la pantalla de protección aerodinámica hasta la parte del colín. El estanque es grande (17 litros) y hacia él confluyen otras partes del carenado que dan paso a un espacio donde irán mis muslos y la rodilla, dándome una sensación de protección. La posición de manejo es erguida, ya que el manillar es alto (eché de menos un cubrepuños que en la hoja de accesorios debe estar). ¿Y qué pasa con todo esto? Que no es muy relevante medir 1.70 o 1.80. Uno queda bien gracias a la concavidad del asiento del conductor.

Kawasaki-Versys-X-300-Test-Review-2
Después vienen los primeros metros y la convicción casi inmediata de una de sus grandes fortalezas: qué sencillo es conducirla, doblar, “botarla” moderadamente en giros pronunciados. Acá, sale un aplauso para su embrague, que es muy blando y que contiene una función que es todo un plus: su condición de antirrebote (cuando rebajamos erróneamente, lo que suele retacar la moto y asustarnos; bueno acá no pasa).

Por la ciudad impecable y despierta debido al buen trabajo de su motor bicilíndrico y cómo desata su par desde rangos medios y bajos. En carretera, si queremos ir a 120 km/h notaremos que el tacómetro acusa casi 8.000 rpm. Claro que de vibraciones molestas ni hablar.

Coronamos la experiencia por ciudad, tacos, autopistas lentas y libres en la tierra de los bosques de Las Vizcachas. Un giro muy cerrado para luego tomar una pendiente en ascenso de unos 200 metros me terminó de convencer de su discurso “aventurero”. No vamos a correr el Dakar en esta moto, claro, pero vamos a tener con qué ir bastante más allá de las cunetas y los semáforos. Por cierto, llenando el estanque con 17 litros, y si somos de normales a conservadores, podremos abrochar una autonomía de unos 450 kilómetros. Por lo demás, tenemos información de consumo al segundo y un indicador que me señala los momentos de conducción eficiente.

Bien fabricada, estupenda estética, divertida, versátil. Claro que si somos de andar con media vida arriba de la moto, mejor pensar en maletas y top case.

Comentarios