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[MT MAG.] Jeremy McGrath: la gran leyenda
Por Mauricio Monroy S 27/12/2017 254 vistas
Es el piloto más importante en la historia del supercross mundial, un deportista a la par del fervor que generan Roger Federer, Usain Bolt o Michael Phelps en sus disciplinas. Conversamos con el norteamericano en su regreso a Chile, tras casi 20 años, y nos encontramos con una historia de velocidad, pasión y superación que no se extingue con los años.

Lo que parecía una presentación tradicional de motocicletas en el local de Kawasaki terminó convirtiéndose en una muestra de admiración e idolatría. Cual estrella de rock, el arribo de Jeremy McGrath a las instalaciones de la firma japonesa derivó en que decenas de amantes de las dos ruedas (incluyendo a los pilotos del Team Kawasaki) intentaran aprovechar cada segundo con una de las más grandes leyendas del deporte motor.

Es que el norteamericano es realmente un mito del motocross y el supercross. Y a Chile regresó después de casi 20 años. En 1999 vino a nuestro país a competir en una exhibición que se hizo en Movicenter.

Uno que recuerda con claridad ese día es Francisco “Chaleco” López. “Jeremy McGrath era lo máximo para nosotros. Hoy ya está retirado, pero en esa época vino en su mejor momento y fue una tremenda carrera, nos demostró su técnica y su feeling con la moto. Ese día me regaló sus tres portanúmeros, los que todavía tengo colgados como trofeo en mi casa”, recordó el tenino.

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¿Cómo se gestó su leyenda? Básicamente, con un estilo de manejo agresivo, un dominio excelso de la moto y el desparpajo a la hora de saltar y cruzar los obstáculos. Esto le permitió romper todos los récords conocidos, situación que le valió la denominación de “El rey del supercross”. En cifras, su trabajo es brutal: siete campeonatos de la categoría 250 cc de la AMA Supercross (1993, 94, 95, 96, 98, 99 y 2000), a lo que agregó 72 victorias en la AMA Supercross (1993 y 2002), dos títulos del mundo de FIM Supercross y 89 triunfos totales entre supercross y motocross.

El palmarés lo elevó a la categoría de héroe nacional. Así, no extrañó que pasara a ser parte del Salón de la Fama de la AMA (American Motorcyclist Association), que lo reconocieran como Atleta del Año (1996), que fuera rostro de comerciales e invitado a programas como “Tonight Show”, de Jay Leno; o que empresas como Hot Wheels crearan juguetes con su imagen y que su influencia alcanzara las consolas, con los videojuegos McGrath como los más vendidos por años.

 

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La era dorada

Jeremy McGrath tiene 46 años. Sus inicios fueron algo diferentes a lo que ocurre hoy con los motocrosistas, de hecho, por muchos años practicó Bicicross (BMX) y recién entrando en la adolescencia cambió de especialidad. En el BMX destacó con rapidez, pero no satisfacía plenamente sus objetivos y a los 14 años un amigo le presentó el mundo de las motos. “Mi primera moto tenía motor de cortadora de pasto”, señala, y sonríe al recordar esos años.
Para adentrarse en el nuevo deporte, McGrath recibió el apoyo de sus padres, aunque también debió esforzarse para comprar las motos que necesitaba. Y entre estudios y trabajos de empaquetador en supermercados fue construyendo su sueño.

La perseverancia y el trabajo empezaron a rendir frutos pronto. Con apenas tres años como amateur, debuta en la AMA. En su primera temporada en el supercross (1989), competencia que se diferencia del motocross por realizarse en estadios y no en terrenos naturales, finaliza en el octavo lugar de la Serie 125 cc.

Pronto llegarían las victorias. Como parte del equipo de apoyo de Kawasaki obtiene el triunfo en Las Vegas (1990) y en los dos años siguientes se corona campeón de la serie 125 West Supercross. Su nombre empezaba a crecer en el supercross, más todavía al ganar el Tokyo Supercross de 1992.

Hasta que llegaría el punto de inflexión, ese día en que el destino pone su mano para cambiar la historia. El 23 de enero de 1993 se disputaría el Supercross de Anaheim, en California, una pista que para McGrath era muy conocida. McGrath vivía su primera temporada en la serie mayor de la AMA, aunque su papel en el equipo Honda era secundario. La gran figura era el campeón Jeff Stanton.

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La carrera se inició y McGrath aceleró como nunca. Tenía la confianza por estar en un circuito conocido y por el apoyo de sus amigos y familiares que lo acompañaban. Fue su primera victoria en la serie de 250 cc y sobre esa noche McGrath reconocería que es uno de sus días más importantes. “Difícilmente pasa un día sin que el pase que realicé a Stanton no se repita en mi mente”, reconocería de forma constante en los medios.

Después vendría lo que se conoce como “la era McGrath” y una destacada carrera, que se extendió por 17 años, con hitos y piruetas famosas, como el salto “Nac Nac”, que en 2003 fue inmortalizado en una escultura de bronce que honra al deportista en el Museo del Salón de la Fama de la AMA.

Con esa enorme experiencia, McGrath nos dejó algunos tips para progresar en el motorsport. “Lo más importante es el trabajo con los niños, que existan opciones para que puedan competir. Mientras más niños se interesen, mejores serán los resultados. Pero el trabajo duro y la dedicación no pueden dejarse de lado”.

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La gran victoria

Si bien McGrath dejó las competencias hace 15 años, lo suyo siempre será la velocidad. “Una cosa que me prometí cuando corría es que me retiraría cuando odiara el motociclismo. Pienso que si lo haces por mucho tiempo, puede empezar a no gustarte, pero yo aún tengo mucha pasión por las motos, la misma de cuando era niño. Así que en 20 años espero sentir lo mismo, más viejo, pero el mismo amor”, nos dice.

Hoy asesora al equipo Kawasaki en EE.UU. También disputa carreras de camionetas, una serie que se realiza en circuitos (como el supercross) y que también se caracteriza por saltos y vértigo.

Este presente lo entusiasma. Nos muestra videos de sus carreras sobre esas poderosas camionetas y se trasluce de sus palabras que la adrenalina lo alimenta. “Una de las cosas que más extraño es el estar compitiendo, estar con los fanáticos que colmaban los estadios. Pero va pasando el tiempo y disfruto mucho lo que estoy haciendo ahora”, dice mientras se apura en cambiar las fotografías de su celular para enseñarnos a sus hijas.

Es padre de dos niñas (Rhowan, de 11 años, y Bergen, de nueve), quienes llevan el genotipo de la velocidad en la sangre, practican diversos deportes y, además, corren en buggy. “Es un deporte más seguro, si tienen un accidente van bien protegidas con el cinturón de seguridad y la jaula del vehículo. Si fuesen en motos estaría mucho más preocupado”, reconoce el californiano, que de todas maneras vio cómo una vez la mayor se volcaba en motocicleta, aunque por fortuna sin lesiones de gravedad.

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Es fácil darse cuenta de que la familia es el pilar de McGrath. Cuando habla de sus niñas denota con claridad el afecto que les tiene. Más aún con las dificultades y pruebas que han debido enfrentar, sin duda más extremas que lo encontrado en las pistas.

A su esposa Kim, con quien vive en California, se le detectó cáncer de mama en 2010. Lograron sobreponerse a esa cruel enfermedad, sin embargo, dos años más tarde caería otro mazazo sobre la compañera de vida de McGrath: diagnóstico de leucemia.

Estos duros momentos acercaron al piloto a la fundación Be The Match, organización operada por el Programa Nacional de Donantes de Médula Ósea (NMDP), que ayudó a Kim a poder conseguir un donante y realizar el trasplante de médula. Tras esto, el piloto se comprometió a donar las ganancias de “Jeremy McGrath Offroad”, un juego de carreras descargable en Xbox Live Arcade y PlayStation Network.

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Hoy esa pesadilla está atrás. Según McGrath, “fue una prueba que sirvió para unirnos y ver nuestras fortalezas. Para uno, además, era difícil, pues como hombre uno siempre quiere solucionar las cosas y en ese caso me era imposible. Pero todo resultó bien, nuestras hijas aún tienen a su madre y es lo más importante”, concluyó este hombre que se hizo leyenda arriba de una motocicleta, pero que terminó ganando la prueba más dramática en su casa, junto a sus personas más queridas.