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El SUV americano regresa con mejores armas
26/01/2018
El Equinox vuelve a comercializarse en Chile, hoy en su tercera generación, que cambia radicalmente el estilo hasta ahora visto, combinándolo con un interior de mayor calidad, equipamiento y tecnología, así como también con un mejor andar.

Tras casi una década de ausencia, el Chevrolet Equinox vuelve a venderse en el país, justo en el momento cuando los SUV dominan las preferencias de los usuarios, pero también cuando la competencia está más dura que nunca.
Con modelos como el Peugeot 3008, Mazda CX-5 y Honda CR-V, populares, atractivos y bien equipados, el SUV americano no la tiene nada de fácil. Sin embargo, su tercera generación se estrena con una serie de mejoras en diseño, equipamiento y conducción, que bien podrían agrandar su cuota de mercado.
Por fuera, el nuevo Equinox se ve bien y completamente distinto al anterior. Proyecta una imagen más robusta, aerodinámica y fresca, con varios elementos cromados a lo largo de su carrocería, que le dan un toque de distinción.
Adentro también se muestra muy cambiado. Prácticamente, es otro modelo, pues además de renovar el diseño del tablero, volante, asientos, puertas y de la consola central -que ahora es más limpia y atractiva, gracias a la eliminación de botones-, la calidad de los materiales mejora notablemente respecto de las generaciones anteriores. Eso sí, continúa habiendo plásticos duros, sobre todo en la zona baja, lo que resulta inadmisible en un modelo de 23 millones de pesos.

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Se anota un punto a favor en cuanto a habitabilidad, pues dispone de un buen espacio para los pasajeros delanteros y también traseros. La ausencia de un túnel central en la segunda fila de asientos permite que un adulto viaje cómodo en la plaza ubicada al medio. Para el piloto hay un asiento con regulación eléctrica y memoria, con el que puede acomodarse fácilmente.
Lo probamos a fin de año, días en los que, por lo general, la maleta se ocupa más de lo normal, con compras navideñas. Así descubrimos que su capacidad -pese a haber disminuido en 50 litros respecto a la del anterior- es bastante buena (846 litros). Caben holgadamente las compras de un carro de supermercado lleno. Y en caso de requerir más espacio dispone de un doble fondo, además de la posibilidad de reclinar el respaldo de la segunda fila para dejar un piso totalmente plano. Ah, y si se tiene las manos ocupadas, el portalón se abre gracias a un sensor de gestos, con solo pasar el pie por debajo del maletero.
El sistema multimedia MyLink de Chevrolet, por otra parte, es un ejemplo de cómo deben ser las unidades de infoentretenimiento: intuitivas, rápidas y fáciles de usar. No cuesta nada enlazar el smartphone con la pantalla táctil de la consola central (compatible con Android Auto y Apple CarPlay) y desde ahí manejar sus funciones. A través de ella, también se visualiza el sistema de navegación, cuyo funcionamiento resulta muy amigable y efectivo.
Llama la atención la cantidad de puertos USB (6) para conectar dispositivos móviles, así como también una zona de carga inalámbrica.

 

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» Confort ante todo
El nuevo Equinox es más compacto y liviano, lo que junto con un nuevo motor 1.5 turbo permite que tenga una mejor performance. En ciudad tiene un andar bastante placentero, con un correcto empuje de salida (sus 275 Nm de par máximo están disponibles desde las 2.000 revoluciones) y un manejo confortable en distancia, lo que se combina con una excelente insonorización del habitáculo, incluso a velocidades de autopista.
Las mejoras realizadas al chasis y a la suspensión hacen que se sienta más aplomado, con menos balanceos en las curvas y una mayor suavidad al transitar por caminos en malos estados.
Siendo exigentes, la transmisión automática de seis velocidades es el punto más débil, le queda corta al vehículo, pues le impide al motor responder de forma más enérgica. Cuando se necesita mayor velocidad, a veces responde de forma lenta. No decepciona, pero deja con ganas de algo más. ¿El consumo? Nos dio unos buenos 10,8 km/l en promedio.

 

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