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[Test Drive] Con este checo dan ganas de volver a los sedanes
26/01/2018 266 vistas
El modelo europeo no sólo muestra una renovada imagen que puede encantar, sino que lo mejor de él está en el espacio y la comodidad que ofrece. A eso súmele que la versión testeada cuesta $ 15.990.000, con muy buen equipamiento.

Hace ya varios años, cuando yo era menor y mi mamá nos transportaba de un lado para otro a mí y a mis hermanos (somos cinco en total), decía que no había nada más cómodo para ella que un station wagon. Principalmente, porque los autos con tres corridas de asientos eran contados con las manos, y las normas de seguridad permitían que cuatro niños fueran sin problemas en las plazas traseras. A eso súmele el gran espacio del maletero, que servía para poner bolsas, bultos y, si era necesario, subir a otro integrante al auto. Solo los grandes sedanes, esos americanos, le hacían la pelea a la capacidad del maletero de estos familiares.

De eso ya han pasado varios años y los autos evolucionaron, cambiaron los tamaños, se privilegiaron otras cosas y, también, irrumpieron otras tipologías en este mundo. Los que más salieron perdiendo fueron los station wagon, sobre todo por la imagen que entregaban, y los sedanes.

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Sin embargo, hoy las familias son menos numerosas y el espacio sigue siendo, al menos para mí, un factor importante de compra. Obvio, hay que añadir las condicionantes de seguridad y prestaciones/consumo, pero reconozco que no transo el espacio.
Y ahí aparece esta nueva generación de Skoda Octavia. Es un sedán, sí, pero bastante entretenido, de líneas fluidas y con un aspecto más juvenil que señorial. Pero lejos, lejos, lo mejor que tiene son sus impresionantes 610 litros de maletero. Ma-ra-vi-llo-sos. Es que de verdad hacen olvidar todo lo existente.

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Si a eso se suma que las plazas traseras son amplias, capaces de albergar perfectamente bien a tres ocupantes, con espacio de sobra para dos sillas de niños y un alzador, estamos frente a un auto que cumple todo lo necesario (en espacio) para una familia de cinco ocupantes. Con este sedán se olvida en las vacaciones de tener que buscar una solución para complementar su maletero. Aquí cabe todo.

Ya, es cierto, el espacio del Octavia me tiene obnubilada. Pero aún hay más. Vamos por el interior. Ya hablamos de su espacio, y si bien sus terminaciones y materiales son más que correctos para el segmento, agradables a la vista y al tacto -muchos plásticos blandos, de tacto gomoso, por ejemplo- se agradece profundamente el sistema de infoentretención con su pantalla táctil, de muy fácil uso. Solo unos pequeños problemas de visibilidad hacia atrás y en el lateral delantero del conductor, y aunque la insonorización del interior es buena, llega algo de ruido aerodinámico procedente de los retrovisores.

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Otro aspecto a destacar es la planta motriz con que viene equipada la versión que testeamos: Style 1.4 TSI, la tope de línea de gasolina. El bloque bencinero de 1.4 litro turbo eroga 150 caballos de fueza y tiene un par máximo de 250 Nm entre las 1.500 y 3.000 rpm, lo que lo hace un auto de rápidas reacciones y muy vivaz, obviamente todo acompañado de una caja DSG de doble embrague, donde los pasos son suaves, casi imperceptibles y muy bien acoplados al motor. Un punto en contra es que el sistema start/stop es un poco más lento de lo que nos gustaría y retarda la partida.

Este Octavia resulta ser un auto con una puesta a punto extraordinaria, donde el confort de marcha es una de las principales características, pero que, a la vez, es capaz de afrontar tramos de curvas sin despeinarse demasiado y que muestra un aplomo en vías rápidas más que aceptable, no hay que frenar en exceso antes de los giros y los movimientos de carrocería se logran contener bien gracias a su sistema de suspensión. ¿Su rendimiento? Nada menos que 17,4 km/l en ciclo mixto.

Creo que cuando ya sólo quedábamos tres en casa, este hubiese sido el auto ideal para mi mamá.