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Sebastián Lelio: El hombre detrás de la fantasía
27/02/2018 473 vistas
El director de "Una Mujer Fantástica" vive por estos días su propia película. Para conocer la personalidad del cineasta chileno que puede darle a Chile su segundo premio Óscar, conversamos con amigos que ha encontrado en su viaje de vida, quienes no dudan en reconocer a una persona cercana, sensible y empática.

¿Qué pasaría si la persona a la que amas muere en tus brazos, pero tus brazos son el peor lugar en el que podría ocurrir, porque tú eres en esa sociedad el indeseado? ¿Qué pasa si le ocurre a una mujer transexual?

La pregunta vino a la cabeza de Sebastián Lelio hace un par de años. Surgió en una conversación con su amigo Gonzalo Meza. En ese momento supieron que tenían una película en las manos.

» Toma uno

Sebastián Lelio nació en Mendoza, en 1974. Sus primeros años los vivió en Cholguán, una pequeña localidad de la Región del Biobío. Luego la vida lo fue moviendo por diversos lugares.

A los ocho años su nombre pasó a ser Sebastián Campos, ya que su familia había optado por darle el apellido de su padrastro. En sus años de quinceañero descubrió la poesía de Vicente Huidobro y de Nicanor Parra, al mismo tiempo que cursaba la enseñanza media en el Colegio Concepción, de Chillán, y se asombraba por vivir en el mismo lugar que el escritor Gonzalo Rojas, como le contó en su momento al diario La Discusión. Luego estudió Periodismo, aunque no era lo que le movía realmente. Su pasión era el séptimo arte y entró a la Escuela de Cine de Chile, “porque tiene esa cuestión renacentista de englobar todas las artes al mismo tiempo”, según reconocería.

Años más tarde, después de filmar la película “La Sagrada Familia”, por una necesidad espiritual y de sanación interna, volvió a ser Sebastián Lelio, aunque para sus amigos seguía siendo el “Cebra”.

Lelio

Hoy es uno de los artistas más importantes de Chile. Una referencia en el circuito cinematográfico y premiado en decenas de festivales. Saltó a la fama a nivel global con “Gloria” y ahora, con “Una Mujer Fantástica”, competirá el próximo 4 de marzo por la estatuilla dorada de los premios Óscar en la categoría Mejor Película de Habla no Inglesa.

Pero, ¿quién es este hombre que ha llevado el nombre de Chile por las muestras más relevantes del mundo? ¿Cuánto pudo haber cambiado al niño de Cholguán el ahora estar filmando con estrellas como Julianne Moore o Rachel Weisz?

Para responder estas preguntas y observar más allá de esa mirada firme que siempre se le ve en las entrevistas, conversamos con algunos de sus amigos cercanos y con personas que lo han acompañado en momentos clave de su carrera.

Entre los recuerdos y anécdotas, una cualidad se repitió como denominador común: empatía. Quizás es la palabra que mejor define a Sebastián Lelio, y también es la esencia de “Una Mujer Fantástica”. Por eso, quizás, al momento de surgir las preguntas con su coguionista Gonzalo Meza tuviese tan claro que tenía una película en las manos. Sólo debía salir a enfrentarla.

» Toma dos

Alejandro Alaluf, el reconocido periodista experto en tecnología, tiene muy buenos recuerdos de los años en que conoció a Sebastián Lelio. “Fue en los años 90, en la Zona de Contacto de El Mercurio. Recuerdo que teníamos puntos de vista en común, como la afición por los cómics. Era una persona mesurada, centrada, ponía siempre la cordura, era conciliador y bueno para escuchar al resto. También era muy generoso, siempre nos invitaba a ver sus obras”.

Esa forma de ser, que simpatizaba de forma fácil, es algo que rescata Martín Cárcamo. “Lo conozco hace casi 20 años, del año 2000 aproximadamente. Trabajamos juntos en Chilevisión, él tenía la aspiración de hacer su primera película y yo estaba partiendo como animador”, recuerda el animador de “Bienvenidos”, en Canal 13, agregando que “es una persona muy sencilla, muy afable, es un tipo muy, muy cálido, y con una sensibilidad muy rica, muy especial. Tiene muy buen sentido del humor, es bueno para los chistes, sobre todo los chistes con palabras, hace juego de palabras todo el tiempo”.

Sergio Lagos es otro de los grandes amigos del cineasta. “Nos conocimos el 93, en una época de fiebre creativa, experimental, musical y literaria, muy de primera juventud. Fue una época muy intensa, hacíamos fiestas, creíamos en el poder de la música, viajamos y mochileamos bastante, especialmente al norte, porque nos encantamos con el desierto y con el mar. Y entre las calles París y Londres, en el centro de Santiago, nos tomábamos una casona y era nuestro lugar, nuestra guarida creativa”, recuerda el músico y animador, quien compartió profesionalmente con Lelio en el programa “El Futuro de Chile” y en un par de videoclips que dirigió el cineasta para la banda Marciano.

Es que el talento artístico era uno de los aspectos que más llamaban la atención de Sergio Lagos. “Tenía un formato narrativo especial, su trabajo siempre dejó ver la frescura de su mirada, ya sea a través de la cámara con los entrevistados, como con la música que acompañaba la imagen. Su mano se veía siempre y es por lo mágico de su actitud, por su relato y por la forma de encarar el día a día”, profundiza Lagos.

Quien también se sorprendía con su forma de ser era Patricia López, la actriz del primer largometraje de Lelio. “La primera imagen que tengo de Sebastián es de muchos años antes de haber grabado ‘La Sagrada Familia’. Me acuerdo que me lo encontraba en Santiago, por las noches, siempre con esa energía tan característica de él. Una noche, al salir de La Batuta, muy tarde, él estaba sentado con una parca, siempre con bufandas de colores que contrastaban mucho con sus ojos turquesa.

Al saludarlo, él tenía una energía muy dulce y una mirada muy especial, yo lo llamaría misterio, siento eso de él, que es un hombre misterioso, con todo un mundo interior muy rico”.

Pero tras esa capa de misterio que algunos veían, también existía una simpleza cotidiana. Según Martín Cárcamo, “es muy amante de la música y tuvo un restaurante en Alemania que se llamaba Gloria, que debido a su vida de cineasta lo tuvo que vender. Es un muy buen conversador, un tipo muy bueno para disfrutar una buena copa de vino con un plato de comida, un gozador, muy amable y bueno para escuchar. Yo creo que tiene esa virtud, es una persona que tiene esa capacidad de escuchar que es muy difícil de encontrar hoy día”.

» Toma tres

Toda obra de arte exige el atreverse a desnudarse, el ser capaces de mostrarle al resto los sentimientos más íntimos. Para conseguir que esa emoción se traspase a la pantalla grande como lo consiguen algunos de los referentes alemanes del cineasta nacional (Wim Wenders, Rainer Fassbinder y Werner Herzog) la relación interna de los equipos de trabajo debe fluir sin barreras.

Es en parte lo que se consiguió en “La Sagrada Familia”, el filme con el cual comenzó a ganar reconocimiento. Según Patricia López, “fue una experiencia bien genial e irrepetible en la carrera de un actor yo creo, porque él nos dio la responsabilidad, a través de la improvisación, de escribir la película, con nuestros diálogos, sin mayores ensayos. Recuerdo un par de veces que nos juntamos a hablar de la historia que él quería contar, fue sensacional. Estar en esta casa con él, con pantuflas y otro camarógrafo también sin zapatos para no emitir ningún ruido, para que en el fondo nosotros viviéramos la película y él fuera captando los ángulos que le interesaban, tener esa responsabilidad fue muy nutritiva, y creo que para mí marca un antes y un después de cómo veo el cine”.

Reafirmando esa percepción, Paulina García, quien ganó el Oso de Berlín por su actuación en “Gloria”, reconoce que destaca de Sebastián Lelio “su capacidad de conectarse con problemas que están latiendo en el aire, que están vigentes, que se vuelven indispensables en la sociedad occidental y él tiene la sensibilidad para poder enganchar con eso y traducirlo en un muy buen guión y en una muy buena producción cinematográfica. Es un apasionado de su trabajo, lo disfruta y lo hace con enorme placer  y eso lo transmite también al equipo de trabajo, a los actores con que trabaja, crea relaciones que son cercanas y permisivas para que uno instale preguntas, dudas, miedos, y eso hace que sea una experiencia muy fructífera”.

Tan elogioso como Paulina García fue Francisco Reyes. El actor que encarna a la pareja de la mujer transgénero (Daniela Vega) en “Una Mujer Fantástica” comenta que “es un director que dialoga mucho con sus actores, que se da el tiempo de establecer una comunicación artística profunda con ellos, por lo tanto, tiene una gran facilidad para conocer sus pareceres, sus visiones de las escenas o de los personajes. Además, recibe muy bien lo que los actores aportan. Es una persona muy calma para trabajar, lo cual se transforma en un ambiente de trabajo muy rico”.

Desde la vereda de la producción, Lorena Penjean rescata el trato humano de Lelio. “Conozco pocas personas tan sensibles, gentiles y talentosas como Sebastián. Es un lujo trabajar con él, escucha, es ponderado, tiene buena disposición, es amable, es muy cortés, dedicado, muy profesional, mateo, tiene mucho sentido del humor. es muy generoso, no sólo con sus elencos, sino que con sus equipos. ¡Podría hacerle un poema!”, indica quien ha estado a su lado en producción desde que filmó “El año del Tigre”.

» Créditos

La nominación de “Una Mujer Fantástica” a los Óscar y los proyectos en que se encuentra trabajando -como su primera película en inglés “Disobedience” y el remake de “Gloria”, que protagonizará Julianne Moore- tienen copada la agenda de Sebastián Lelio. Y aunque eso provoque distancias físicas con sus amigos, todos celebran el presente del cineasta.

“A él le tocó el éxito ya un poco más maduro, pasó muchos años estudiando, viviendo con beca fuera del país, sin sus seres queridos, en Alemania, recorriendo el mundo, entonces es una persona a la cual yo le tengo mucho aprecio. Es de esas amistades que, independiente de la vida que lleva y que no nos podamos ver mucho, siempre estamos en contacto y con un nivel de confianza muy profundo”, reconoce Martín Cárcamo.

Making off Una Mujer Fantástica2

Sergio Lagos tampoco esconde su emoción cuando habla del “Cebra” y de lo que puede venir en su futuro. “Es un cometa. Él decide lo que le va a pasar y va a seguir sorprendiéndonos, siempre con esa sonrisa maliciosa y llena de picardía”.

Una metáfora similar elabora Patricia López, señalando que “para mí, su progreso, su viaje es como el cometa Halley. Seba ha hecho un trip como el cometa Halley. Lo maravilloso es que está viajando por otros planetas y rodeándose de estrellas brillantes, pero lo malo de ser el cometa Halley es que quizás vuelva a verlo en 76 años”, precisa mientras sonríe.

Es el backstage de un niño de la localidad de Cholguán que inventó su propio camino con base en viajes, aventuras, desafíos, amistades, sueños, lealtades y empatía. Un relato transgresor como la película que se ilusiona con la fantasía del premio Óscar. MT