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[Test drive] Skoda Octavia RS: cuidado, anda camuflado un chico malo
03/04/2018 318 vistas
La versión más deportiva que existe en Chile del sedán checo cumple casi a la perfección con la racionalidad y funcionalidad necesarias en el día a día, pero también con la cuota de emocionalidad que muchos buscan encontrar en un automóvil.

Hace poco más de un mes publiqué el test del Skoda Octavia, ese modelo que me llevó a los recuerdos más profundos de mi infancia y que terminó con la conclusión de lo feliz que hubiese sido mi mamá con ese auto. Hoy es el turno de la versión deportiva del Octavia denominada por la marca como VRS, el cual en apariencia parecen ser iguales, pero es en la conducción donde se marcan las principales diferencias entre estas dos versiones.

En términos estéticos, obviamente que esta versión, al igual que su hermano estándar, mantiene este nuevo look más expresivo, pero en el frontal saltan inmediatamente la atención sus cuatro focos led con luz de conducción diurna y los neblineros con luz de giro, mientras que la grilla viene con terminaciones glossy black, que le entregan una mirada más intensa, llamativa e, incluso, rebelde.

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En la zaga son los dos escapes cromados en forma de trapezoide los que nos indican que estamos frente a una versión más atrevida, que sumado al spoiler y el difusor en la parte baja, cierran el círculo de ese look deportivo que lo hace ser deseado.

En el habitáculo también hay pequeños cambios, como las butacas más deportivas, con mejor sujeción lateral y construidas en tapiz de Alcántara, un volante multifunción de cuero con Tiptronic, empuñadura del freno y palanca de cambios en cuero, que le abren el apetito a cualquiera.

Hasta ahí, no son tan grotescas las diferencias con su hermano normal, pero todo cambia cuando se enciende el motor y comienza el rodado del Octavia VRS. Nos olvidamos que es sólo una versión…

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Travieso

Ya lo decía, desde el encendido comienzan las diferencias. El sonido del motor es más grave, lo que llama poderosamente la atención. Al tener una posición de manejo más racing, me doy cuenta de que esta prueba será atractiva y decido dejarme sorprender.

La sobriedad que le da el diseño es chasconeada, porque al Octavia VRS le gusta correr y que lo exijan. Su motor es el conocido dos litros TSI del grupo Volkswagen, con contundentes 230 caballos de fuerza, potencia suficiente para sentirlo ágil y deportivo.

Las recuperaciones, eso sí, vienen de la mano de los nada despreciables 350 Nm de torque, esos que podemos encontrar desde la parte baja del tacómetro (1.500 rpm) hasta la parte media alta, pasadas las 4.500 vueltas, que lo hacen demasiado entretenido y que le dan bríos de un finasangre. Obvio que la caja DSG de seis velocidades ayuda en extremo para exprimir aún más este bloque.

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Al igual que el modelo estándar, la dirección es lo más directa que se le puede pedir a un auto de estas características, que en modo “estacionamiento” es lo suficientemente dócil para no terminar con los brazos adoloridos, y en viaje es lo suficientemente directa para saber lo que está pasando en el camino.

Por obviedad, la plataforma es otra de sus fortalezas. La potencia y velocidad nunca ponen en riesgo su aplomo sobre la carrera, sintiéndonos siempre seguros, pues afronta curvas sin titubeos y responde con magistralidad -con las ayudas electrónicas también- frente a cualquier eventualidad. No sufre de grandes cabeceos y sus frenos actúan con rapidez.

Con certeza puedo decir que este auto es para quienes necesitan espacio para andar con la familia, pero también para que la adrenalina los invada cuando están solos al volante.

 

» Motor: 2.0 TSI

» Potencia: 230 Hp

» Torque: 350 Nm

» Transmisión: DSG 6 vel.

» Largo: 4.670 mm

» Maletero: 610 litros

» Precio: $ 20.990.000.